Aníbal Arevalo

Señor Presidente, venga a Nariño

El libro del Éxodo narra una historia ejemplar de liderazgo, y cómo ese líder puede mantener unido a su pueblo mediante una prédica coherente y el pedido que no hay que traicionar a su dios.

No obstante, Moisés le pide al pueblo que se mantengan firme a su liderazgo, mientras acude al llamando de Dios al monte Sinaí.

El tiempo de ausencia de Moisés se prolonga; entre el pueblo hebreo cunde el pánico, caen en desespero, se sienten defraudados en la palabra de su líder. Por lo tanto, reemplazan a su Dios por un ídolo de oro. Al retorno de Moisés el pueblo choca entre sí: se han formado varios partidos o fracciones. Lo que indudablemente, despierta el enfado de Moisés, quien era portador de la más antiquísima de las legislaciones: Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios.

El Departamento de Nariño está pidiendo a gritos la presencia de su líder natural, reconocido con una votación del 80 por ciento de la votación total en la segunda vuelta. Está votación tan abrumadora, es la misma que marcó la diferencia con el candidato de extrema derecha (600 mil votos). Pero también, Nariño ha depositado su voluntad con su disposición a salir a marchar las veces que sea necesario en respaldo al Presidente y en reprobación de la andanada de oprobios, con la pestilencia que emanan sus medios de desinformación.

El primero de mayo, sencillamente fue apoteósico; fue un carnaval de los que los nariñenses saben hacer para deleite del público internacional. Pero está vez fue para reconocer el gobierno amigo, el gobierno del cambio, el gobierno del pueblo, el de la esperanza, el de la revolución pacífica.

El país no ha tenido en los últimos años un presidente tan inteligente como el doctor Gustavo Petro. No acostumbra a leer discursos, casi no lo hace, a excepción de cuándo tiene que leer cifras, que son muy exactas.

No en vano los nariñenses cuentan a Petro como un hijo más de estas tierras. Los nariñenses nos hemos caracterizado históricamente por ser rebeldes, y esa rebeldía, la representa el presidente Petro.

A los nariñenses se nos quedó guardado en la mente, que no estaría mal grabarlo en mármol, el profético y poético epígrafe de «Los vientos del sur», cuándo el Presidente quiso enviar su voz de gratitud, a los nariñenses, por el respaldo recibido en la primera vuelta presidencial.

Señor presidente Gustavo Petro, tanto amor, tanto apoyo, tanto arte en pro de una Colombia para todos los colombianos, solo se ve en Pasto y Nariño. Nos embarga el orgullo de ser un pueblo grande que no se deja seducir por el canto de sirenas. El nariñense es un pueblo de inteligencia cultivada. Estamos firmes, no nos dejaremos seducir por el becerro de oro; confiamos en su voz profética; confiamos en su histórica lucha que lo llevó a convertirse en el Moisés colombiano. Este sur maravilloso, donde se encuentran las regiones pacífica, andina y amazónica es la Tierra Prometida, donde florecen las más excelsas expresiones culturales con cuatro Patrimonios de la Humanidad. Esta es una tierra de talentos, de frutos exquisitos. Esta tierra de promisión necesita la presencia del señor Presidente en este territorio, “Donde el verde es de todos los colores”, como lo dijera nuestro vate Aurelio Arturo.

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Frente a todo ese derroche de civismo y de lucha patriótica, usted está en deuda con una visita para asumir compromisos con los nariñenses. El pueblo pastuso lo espera con las llaves de la ciudad y con un cuy como símbolo de la cultura que la heredamos de los Incas. Queremos volver a escuchar en la voz de nuestro Moisés el epígrafe que quedó grabado en los corazones de pastusos y nariñenses: “Los vientos del sur”.  

Señor Presidente, venga a Nariño; queremos sentarnos con usted para presentarle nuestro decálogo de necesidades más urgentes de este marginado departamento.