El pasado fin de semana el concejal de Pasto Mauricio Torres fue sorprendido, tal y como lo informo Diario del Sur el pasado lunes 13 de mayo de 2024, conduciendo en estado de embriaguez nivel 1 causando un accidente en el sector del intercambiador vial Agustín Agualongo en el norte de la ciudad de Pasto.
Ya hechos los descargos por parte del cabildante en cuanto medio de comunicación de la ciudad se le permitiese, es preciso indicar que el primer grado de alcoholemia, corresponde al resultado arrojado por el examen realizado por los funcionarios de la secretaria de transito y transporte de Pasto, dicho grado equivale, según la ley, a consumir más de tres cervezas, lo que representa entre 40 y 99 miligramos de etanol en la sangre. La sanción que la norma contempla para esta situación es la suspensión de la licencia de conducción por doce meses a tres años.
Según diferentes estudios médicos, está comprobado que la ingesta de alcohol cuando conducimos puede producir accidentes fatales. El alcohol está presente en al menos 1 de cada 4 siniestros viales con fallecidos. Según los especialistas, al ingerir alcohol se produce una alteración en la capacidad de discriminar un riesgo y un peligro, impidiendo así tomar una decisión oportuna; alterando la capacidad de interpretar espacios, es decir, longitudes y distancias, disminuyendo claramente los reflejos, entonces frente a la detección de un riesgo, por ejemplo, la toma de la decisión de accionar el freno estará disminuida.
Si seguimos ahondando en lo que sucede al ingerir 3 cervezas, por ejemplo, es preciso indicar que dicho consumo afecta la reacción general de quien conduce un vehículo, haciéndola lenta y generando una perturbación motriz importante. También se experimenta una pérdida de la capacidad de concentración e intuición además de falta de coordinación, igualmente se producen trastornos en la visión y alteraciones del equilibrio, sumada a una mala percepción de la luz roja.
Es preciso indicar que las personas que ingieren alcohol y que dan como resultado grado 1, pueden sufrir episodios de euforia, optimismo y disminución de la inhibición generando inestabilidad emotiva, con incremento de la valoración de la propia capacidad y el deseo de manifestarla, sumada a un exceso de la confianza en sí mismo con desprecio de las señales además de experimentar impulsividad y agresividad al volante.
La información que he compartido en estas líneas es producto de una investigación juiciosa alrededor del tema, y como ya lo ha indicado en varias oportunidades que he tocado el tema del consumo de bebidas alcohólicas mientras se conduce, el legislador ha visto imperioso la aprobación de leyes que penalice esta conducta, pues es una práctica sumamente peligrosa que no solo puede acarrear situaciones que lamentar en quien conduce, sino en las personas que lo acompañan, al igual que en transeúntes y otros conductores que también son actores viales.
Aquí no se trata de juzgar a nadie, pues esa no es la misión del periodista, nuestra función es meramente informativa, en donde ponemos estas situaciones como precedente para toda la comunidad esperando que todos los esfuerzos que se desarrollan en la ciudad para disminuir estos incidentes alcancen sus objetivos. El juez será quien decida alrededor de lo sucedido, yo solo citare aquella máxima que todo estudiante y profesional del derecho tiene grabada en su mente, “Da mihi factum, dabo tibi ius”, muéstrame los hechos, que yo te daré el derecho.

