¿Con cuál ética actúan?

La pregunta que debe de contestar este y aquel congresista, inscrito más por conveniencia que por convicción en cualesquiera de los movimientos y partidos, es esta que averigua por el carácter ético con el que distingue cada una de sus acciones.
RICARDO SARASTY

La pregunta que debe de contestar este y aquel congresista, inscrito más por conveniencia que por convicción en cualesquiera de los movimientos y partidos, es esta que averigua por el carácter ético con el que distingue cada una de sus acciones.

Interesante sería saber al menos si todas las mañanas se pregunta ante el espejo cuales son los fines reales por lograr durante el transcurso del día y los medios que se los facilitarán. En el caso de tener que contestar lo previsible es que más de uno acuda a las frases de cajón, o sea las mismas de la campaña electoral: Luchar por el pueblo, defender los derechos, defender la educación, lograr la seguridad, etc.

Pero la inquietud formulada nace como cuando se observa que en ellos se cumple a cabalidad lo expresado en el adagio popular, pues una cosa piensa la mula y otra el que la va arriando. No de otra manera se explica y se entiende el que terminen aliados tirios y troyanos en el momento de aprobar o desaprobar leyes en favor de las minorías que ostentan el poder económico y en contra de la masa de electores necesitados que los eligieron.

Esta bipolaridad no es mental, que de serlo no sería tan peligrosa como lo es la bipolaridad moral, en tanto que conlleva a actuar sin ningún pudor renegando de todo cuanto se proclama representar y defender antes de ser elegido. Solo que encuentra justificación en esa ética heterónoma por la cual se le da valor a las acciones con atención a la necesidad de obedecer al ser o una conciencia superior de la cual se hace depender la voluntad individual, esa gran conciencia que puede llamarse Dios o capital por la cual en su defensa se puede matar o condenar a la miseria a cientos y miles de personas, así como lo muestran los medios de comunicación.

No otros motivos alegan los que defienden medidas que no son más que actos en contra de la dignidad humana de inermes y necesitados. Es que nuestro Dios es el único dicen los unos mientras los otros afirman que el dinero mueve el mundo y juntos gritan en coro: Dios nos dio la riqueza defendámosla y los pobres lo son porque quieren serlo.

Es que no se puede o no se debe hablar de doble moral en este tipo de políticos. No en tanto que todo cuanto hacen o no hacen va acorde a una formación que tiene como base ética el verlo todo desde la conveniencia porque esa es la única manera de poder apreciar la realidad y disfrutar de ella. No por razones diferentes las consecuencias positivas o negativas se justifican en cuanto no son mas que el resultado de la búsqueda del éxito que creen merecer durante y al final de sus carreras y por lo que le han apostado todo sus esfuerzos y recursos.

Valga aquí de nuevo recordar una de esas sentencias con las cuales los abuelos bien comentaban lo escuchado o visto en estos utilitaristas, no dan puntada sin dedal. Es que ponerle tanto dinero a una campaña para poder ser elegido no puede ser solo para ganar palmaditas en el hombro decía un honorable congresista atacado, lo mas seguro, por un arrebato de sinceridad.

Y como si faltaran argumentos, acotó el servil entre los que lo acompañaban, esa es su profesión y de ella vive y debe vivir bien. De esta manera entonces se validada una conducta inmoral que pone a depender la solución de los problemas que afectan a los hombres y las mujeres de todas las edades del capricho y las necesidades del parlamentario, sin más otra opción que la de aceptar su suerte, callar y creerle porque así debe ser. ricardosarasty32@hotmail.com

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