El mes de abril trae consigo un compromiso invaluable con la salud pública y el bienestar de sus ciudadanos. En concordancia con la celebración del mes de la niñez, y en alineación con una iniciativa regional de vital importancia, el país se prepara para la Segunda Jornada Nacional de Vacunación.
Este evento, que se enmarca en la 22ª Semana de Vacunación en las Américas (SVA) y la 13ª Semana Mundial de Inmunización (SMI) para el año 2024, representa un esfuerzo colectivo por fortalecer la protección contra enfermedades prevenibles a través de la inmunización.
Invitación
La secretaria de Salud de Pasto, Mary Luz Castillo, ha extendido una invitación a la comunidad para que se sume a esta jornada de vital importancia que se llevará a cabo el próximo 20 de abril en la capital nariñense.
Con la participación de 29 puntos de vacunación distribuidos en IPS públicas y privadas, tanto en zonas urbanas como rurales, se espera alcanzar una amplia cobertura. En estos puntos se ofrecerán 21 biológicos, los cuales previenen hasta 30 enfermedades de interés en salud pública.
Facilitar
«Esta iniciativa tiene como objetivos principales promover la equidad y el acceso a la vacunación», señaló la funcionaria. Además, destacó que la actividad busca facilitar la transición de la vacunación de niños y niñas, fomentar la comunicación y cooperación entre países para mantener la vacunación en la agenda política y servir como plataforma para actividades integradas en pro de la salud comunitaria.
Bajo el lema nacional ‘Las vacunas son seguras y salvan vidas, ¡ponte al día!’, y el lema regional ‘Actúa ahora para proteger tu futuro #Vacúnate!’, se pretende fortalecer las acciones dirigidas a alcanzar coberturas de vacunación del 95%.
Reducir
Esta puesta en marcha tiene como finalidad reducir la mortalidad y la incidencia de enfermedades prevenibles por vacunas, mejorando así la salud de las comunidades en todo el territorio colombiano.
La importancia de esta jornada trasciende la responsabilidad con la salud individual. La vacunación masiva no solo protege a cada individuo, sino que también contribuye a la creación de comunidades más saludables y resilientes. Es un acto de compromiso colectivo que tiene un impacto duradero en la calidad de vida de la población y en el desarrollo sostenible del país.

