La situación de orden público y la crisis humanitaria que azota al departamento de Nariño, en especial a la costa nariñense ha alcanzado niveles críticos que requieren atención inmediata y acciones concretas por parte de las autoridades gubernamentales y nacionales.
La ola de desplazamientos forzosos, desencadenada por los enfrentamientos entre grupos al margen de la ley y las disputas territoriales, ha sumido a miles de familias en el dolor, el sufrimiento y la incertidumbre, obligándolas a abandonar sus hogares en busca de seguridad y protección.
La Costa Pacífica nariñense, una región históricamente golpeada por la violencia y que hoy día vive bajo el flagelo constante de la guerra, pide a gritos acompañamiento del Estado.
Víctimas
Los habitantes de estas zonas costeras enfrentan diariamente el terror de los combates, la presencia de grupos armados ilegales y la amenaza latente de ser desplazados o convertirse en víctimas de la violencia armada.
Durante el transcurso de este año, los desplazamientos forzosos han alcanzado cifras alarmantes, dejando en evidencia la magnitud de la crisis humanitaria que vive el territorio.
Los medios de comunicación a nivel nacional han captado imágenes desgarradoras de familias enteras huyendo con lo poco que poseen, buscando un resquicio de esperanza en medio del caos y la desolación.
Protección
Magüí Payan, un municipio ubicado en la subregión del Telembí, se ha convertido en un símbolo doloroso de esta crisis. Más de 5.000 personas han tenido que abandonar sus hogares en las zonas rurales para refugiarse en la cabecera municipal, buscando protección ante el fuego cruzado y la violencia desatada en sus comunidades.
La falta de seguridad y el riesgo constante de ser alcanzados por las balas han obligado a estas familias a dejar atrás sus vidas, sus pertenencias y sus sueños, en una huida desesperada por preservar sus vidas.

