En el marco de la campaña ‘En Semana Santa reflexionemos por la naturaleza’, profesionales adelantan jornadas de educación ambiental en el mercado de los dos puentes, con el fin de sensibilizar a los vendedores sobre la importancia de evitar la comercialización y proteger la Palma de Cera, declarado como el árbol nacional de Colombia, y a su vez visibilizar sobre el impacto que genera dicho mercado en el hábitat del loro Orejiamarillo, especie amenazada a causa de la destrucción de su entorno.
En el mercado de los dos puentes, surge una iniciativa sin precedentes. Con el propósito de armonizar la celebración de la Semana Santa con la preservación de la biodiversidad, un grupo de expertos en conservación ambiental ha emprendido una cruzada educativa destinada a transformar la conciencia de los vendedores y consumidores respecto a la explotación de la Palma de Cera, un emblema nacional, y la amenaza que ello representa para el lorito Orejiamarillo.
Generando conciencia
Las jornadas de educación ambiental, coordinadas por un equipo interdisciplinario de biólogos, ambientalistas y educadores, buscan penetrar en la cultura comercial arraigada en los mercados tradicionales y promover prácticas sostenibles. El énfasis recae en la importancia de preservar la Palma de Cera, cuya extracción ilegal ha puesto en peligro su existencia y ha afectado drásticamente el hábitat del Orejiamarillo, una especie emblemática y en riesgo de extinción.
En este sentido, las sesiones de sensibilización van más allá de la simple divulgación. Se abordan las raíces culturales y económicas que alimentan el comercio de la Palma de Cera, se destacan los servicios ecosistémicos que esta brinda y se plantean alternativas viables para la sustitución de productos, fomentando así una economía más amigable con el medio ambiente.
En un mensaje dirigido a la ciudadanía en general, los promotores de la campaña hacen un urgente llamado a la acción. En medio de este proceso de sensibilización, hemos tenido la oportunidad de escuchar el testimonio de Doris Pantoja, una vendedora del mercado de los dos puentes. Con un brillo de conciencia en sus ojos, Doris expresó: «Es hora de buscar un cambio por ti, por mí y por quienes vendrán. Necesitamos preservar nuestra naturaleza para asegurar un futuro próspero para todos».

