Carlos Gallardo
Frente al lamentable hecho que se registró el pasado domingo a la madrugada en la ciudad de Pasto, cerca del parque Rumipamba en la calle 16 con carrera 34, en donde un policía golpeó a una mujer en su rostro, se han generado múltiples opiniones en cuanto al maltrato hacia una mujer y como ser humano, hijo de una mujer, criado por tías mujeres, siendo hermano mayor de una mujer y padre de una hermosa niña rechazo y critico este atroz hecho, ya que ningún hombre tiene el derecho de levantarle la mano a una dama.
Ahora, mucho menos un policía, un patrullero que su único trabajo es brindar seguridad y tranquilidad a la ciudadanía y más a las mujeres civiles, por lo que espero que le caiga todo el peso de la ley no solamente a este uniformado, sino también al agente de tránsito el cual cobardemente pateó a la mujer por la espalda, cuando ella estaba en el piso, porque no mejor tanto el patrullero como el agente no vienen y me pegan a mí a ver qué pasa.
Personalmente se me partió el corazón cuando observe el video, el cual se volvió viral el domingo 3 de marzo y que incluso causó reacciones por pare del alcalde de Pasto y demás autoridades, como la Policía Metropolitana de Pasto, las cuales serán las encargadas de tomar las respectivas medidas frente a este caso.
Como todos lo saben soy muy buen amigo de los policías y trabajo con ellos desde hace muchos años y por eso no quiero tildar a todos los uniformados como agresores, pese a que eso ha hecho la gente esta última semana, simplemente escribo mi opinión frente a este patrullero que cobardemente y sin pensar en el daño que le podía causar a la señorita la tiró al piso para posteriormente golpearla con el puño cerrado en su cara, el cual le hizo rebotar su cabeza contra el suelo.
Luego de hablar con los 3 comandantes de la Policía Metropolitana de Pasto y así mismo con varios oficiales y suboficiales, comprendo la calentura del momento en el que se presentó el hecho, pero ningún acto puede generar la reacción tan bestial que tuvo el patrullero con una joven inocente, que incluso y según el video se encontraba bajo los efectos del licor.
Espero que tanto la justicia ordinaria como la justicia penal militar tome medidas al respecto y este lamentable hecho, que no solo hace quedar mal a un policía y a un agente del tránsito sino a las dos instituciones y autoridades de Pasto, no se vuelva a registrar ni aquí ni en ninguna parte del mundo.
Para aquellos que me llamaron y justificaron el actuar del uniformado, quiero decirles que espero que nunca nadie y mucho menos un policía les golpee a algunas de sus mujeres como sus madres, tías, abuelitas, hermanas o hijas.

