Ricaurte Losada Valderrama

¿Ley de punto final?

Se propuso una ley de punto final  por el Partido Comunes, en reemplazo de la JEP que como lo expresé desde su nacimiento, no ha debido crearse, pues en Colombia hay muchos organismos de justicia con inmensos costos económicos y esta es muy escasa, pero, sin embargo, este no es el tema de esta columna.

El asunto es si sería conveniente y necesaria una ley de punto final que  por ejemplo, para el expresidente Álvaro Uribe Vélez es inaplicable en el país y quien ha propuesto una amnistía política, no penal, por una vez, para recuperar derechos políticos de condenados. 

En todo caso,  leyes de punto final  fueron expedidas en Argentina y Chile, al final de las dictaduras para hacer amnistías completas a miembros del gobierno que habían realizado graves abusos de derechos humanos que implicaron  un perdón generalizado.

En nuestro caso, en el cual hemos vivido en guerra casi de manera permanente desde el nacimiento de la República, donde  algo así como la mitad de los colombianos le ha debido y le debe algo a la otra mitad, un perdón general e integral podría ser elemento esencial y crucial para construir la paz, por supuesto con muchas  consecuencias que ello traería, pero lo que hay que sopesar es lo que sería más conveniente y necesario para construir una paz integral y duradera que debe ser el propósito central, ojalá de todos los colombianos.

Entre los muchos riesgos podría estar, por ejemplo, la   intervención de la Corte Penal Internacional, en razón a que la ley cobijaría delitos internacionales de genocidio,  lesa humanidad y guerra, de competencia subsidiaria de ese organismo, es decir que al no ser juzgados en Colombia, o serlo de manera ineficiente, ese tribunal asumiría competencia.

Pero lo que habría que sopesar de manera prioritaria es que de pronto un perdón general e integral, al sentirnos los colombianos  con él  reparados, como víctimas que al fin y al cabo lo somos todos, se podrían generar las condiciones que requiere la paz, adicionándole a ello la existencia real de Estado en todo el territorio para que no se volviera a dar la posibilidad de que grupos al margen de ley traten de hacer las veces del Estado y derrotando el narcotráfico a través de su legalización para que deje de ser el gran y jugoso negocio que es en la actualidad.

loading...

Me parece que solo si se dieran esas tres condiciones, prioritarias y esenciales podría en Colombia construirse una paz estable y duradera, sobre la cual hay que ser conscientes tiene elevados costos, comparables a tragar sapos,  pues de otra manera, también hay que ser conscientes, seguiremos viviendo bajo el imperio de la guerra que acaba con la vida, el Estado social de derecho y nos mantiene en el subdesarrollo, el atraso y la miseria de muchos compatriotas.

Este sería  uno de los tantos temas cruciales para una asamblea nacional constituyente, una vez  se den las condiciones para ella, pues no se olvide que la realizada en 1991 que dio origen a la Constitución que nos rige, con todo y sus múltiples yerros, equivocaciones y errores, ya es la segunda más antigua, después de su antecesora, la de 1886.

@ricaurtelosada