En su lecho de muerte, Satoshi Kirishima insistía en que él era uno de los criminales más buscados de Japón.
Era sorprendente, porque la policía llevaba décadas buscándolo. Una prueba de ADN confirmó que el hombre, quien murió el pasado 29 de enero, decía la verdad.
«Quiero encontrar la muerte con mi nombre real», sostuvo cuando hizo su confesión a la policía.
Las autoridades ahora han confirmado que el hombre de 70 años era efectivamente Kirishima, miembro de un grupo militante detrás de varios atentados mortales en la década de 1970.
No está claro exactamente cómo permaneció en libertad durante tanto tiempo, a pesar de que su rostro adornaba carteles en todo Japón.
Una organización radical
En aquel momento, el hombre pertenecía al Frente Armado Antijaponés de Asia Oriental, una organización radical de izquierda que se cree que estuvo detrás de varios atentados contra empresas en Tokio, la capital de Japón, en los años 70, incluido uno contra un edificio de Mitsubishi Heavy Industries que dejó ocho muertos y más de 160 heridos.
Se alega que Kirishima estuvo involucrado en otros cuatro ataques que llevó a cabo la organización.
Otros dos miembros fueron condenados a muerte por su participación en estos hechos

