El viernes anterior, 9 de febrero, se celebró en Colombia el Día del Periodista. Si bien ya han pasado algunos días es importante reflexionar acerca de este oficio como se equivocadamente se la cataloga en nuestro país. Lo correcto sería hablar de profesión.
Considero que desempeñarse como tal es una maravilla, sin embargo, es un trabajo totalmente desvalorizado, especialmente el periodismo deportivo al cual personalmente me dedico.
Hay muchos colegas en el departamento de Nariño que están muy bien ubicados, especialmente los que trabajan en entidades públicas. Sin embargo, muchos de los que trabajamos en radio o televisión no ganamos ni un solo peso.
¿Ustedes dirán qué cómo es eso? Simplemente porque nosotros para poder obtener algún dinero tenemos que ofrecer publicidad, o sea, ganamos como vendedores y no por ser periodistas.
Esto habla muy mal del trato que recibimos, ya que incluso dentro de esas mismas ventas hay personas o empresarios que cuando uno les va a ofrecer publicidad piensan que se les pide limosna, sin entender que uno les está planteando una alternativa para que su establecimiento salga favorecida por el despliegue que se le da.
Hay otros que a regañadientes dicen le voy a colaborar con este mes, como diciendo ayudemos a este ‘pobre infeliz’, jajaja.
Con el periodismo general pasa algo similar, incluso algunos colegas para poder contar con la publicidad de empresas públicas acuden a ‘dar madera’, como se dice vulgarmente, a los funcionarios para que a las buenas o a las malas den unas cuñas.
De esta manera esos noticieros no son llenos de información imparcial sino colmados de zalamerías y noticias rosas. Esta forma de hacer periodismo hasta cierto punto es entendible precisamente por lo que estanos hablando que es la falta de reconocimiento que tiene esta profesión u oficio.
Lo peor de todo es que aquellos periodistas que están instalados en las ciudades más importantes de Colombia nos les importa nada ese tema, o sea, solo ven por sus intereses y nada en beneficio de aquellos que atravesamos dificultades.
Realmente todo esto ocasiona una tristeza total, aunque siempre uno es feliz desempeñándose como periodista y tratando de hacer las cosas de la mejor manera para cumplir a cabalidad con esta labor que por la gente si es valorada.

