JAVIER RECALDE

La institucionalidad se debilita

La buena labor de toda empresa organización y más aun de las empresas del estado en todos sus niveles local, regional y nacional depende, no solo de la claridad de las normas que la rigen y los recursos con que cuenta para desarrollar sus tareas, sino fundamentalmente de la preparación y el compromiso de las personas vinculadas a ella.

De esta forma, una entidad no queda al margen de las circunstancias, cada vez más cambiantes, y de los ‘giros’ que de manera reactiva pudieran dar el personal en todos sus niveles de la cadena de mando; por el contrario, tiene capacidad para sortear con serenidad las crisis, sin perder el rumbo o verse obligada a detener su marcha. Es en esos momentos cuando se pone a prueba la institucionalidad.

Colombia se ha caracterizado por una democracia solida que no puede menoscabar y afectar hoy la institucionalidad; porque puede debilitarse el manejo y generar choque de los poderes públicos, tal vez por la falta de decisiones acertadas y el conocimiento pleno y respetuoso de la constitución y las leyes.

El presidente que se eligió por el pueblo debe actuar como un demócrata y cada uno de los funcionarios que están ocupando cargos para el desarrollo y evolución del estado; el mismo pueblo que es la base del poder elige a sus propios gobernantes, pero estos no pueden tener una posición de dominio y autoritarismo.

Hoy nuevamente en el país se avecinan vientos de polarización que no son benéficos para nadie; ya la democracia se ha pronunciado y esperamos que quienes dirigen este país piensen en el interés general y no particular, el presidente debe actuar en derecho y frente a posibles investigaciones ningún funcionario publico esta exento de esto así que debe ser la justicia la que se pronuncie; y frente al debate del nombramiento del fiscal que sea también en respeto a la constitución y la ley que se elija y no generar una cortina de humo.

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Ya los colombianos estamos cansados de polarizaciones sean de derecha o izquierda; simplemente queremos que se den las garantías para que las personas, los empresarios y las organizaciones puedan avanzar y evolucionar en el marco del respeto a la constitución y la ley; el país está sufriendo una metamorfosis, así como lo expone Franz Kafka las obsesiones del engranaje nos deshumaniza, mostrando la alienación que sufrimos, al tiempo que nos lleva a reflexionar sobre el valor del ser humano y la vida misma alrededor de un mundo idealizado. En esta metáfora escrita por Kafka lo que quiere mostrar es la angustia misma y temor de la vida; hoy Colombia muestra esa angustia y temor en el devenir institucional.