ALINA CONSTANZA SILVA

«Desencanto en Nariño: Entre la Retórica y la Realidad Gubernamental»

En medio de la efusividad inicial hacia el gobernador de Nariño, es crucial despojarnos de la complacencia y analizar su desempeño con una mirada crítica y objetiva. Aunque se destaque su enfoque técnico y su aparente ausencia de politiquería, la realidad dista considerablemente de la imagen pintada.

En el imaginario colectivo de Nariño, la llegada del gobierno de Presidente Petro ha generado expectativas significativas. Sin embargo, es fundamental cuestionar la creencia de que todo está asegurado debido a esta apuesta política. La realidad nos invita a examinar de cerca las acciones y políticas implementadas para evaluar si cumplen con las necesidades reales de la región.

El rechazo de la declaratoria de emergencia en la vía de Rosas revela una falta de compromiso tangible con las necesidades inmediatas de diversos sectores en Nariño. La desconfianza  a asumir responsabilidades financieras adicionales sugiere una priorización de la oratoria sobre la acción concreta, dejando un sin sabor  de promesas vacías.

La indiferencia hacia la vía al Putumayo es otra señal preocupante. Ignorar temas cruciales y preferir evitarlos indica una falta de liderazgo proactivo.

La dependencia de discursos vacíos sobre paz, amor y ancestralidad es insuficiente para abordar las complejidades de la realidad regional. El gobernador debe abandonar la retórica superficial y enfrentar de manera directa problemas como el narcotráfico, la violencia, la falta de empleo y la seguridad, que realmente ahogan el desarrollo de la región.

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En lugar de suplicar por ayudas, el gobernador debería demostrar una postura más firme y exigir soluciones integrales que aborden los problemas fundamentales. Su enfoque actual en aspectos culturales y biodiversidad, aunque valiosos, no puede eclipsar la urgencia de enfrentar los desafíos que mantienen a Nariño sumida en el atraso. El panorama para la región parece sombrío si no se adoptan medidas más contundentes y eficaces.

Ojalá que la visita del presidente Petro quien acompañado de su gabinete ministerial se enteró de la cruda realidad que aqueja al litoral pacífico colombiano, que de pacifico no tiene nada, permita anuncios reales del  gobierno frente a los acuciantes problemas del litoral que hasta el momento no colman las expectativas de quienes habitan esa región del país.

Y eso tampoco es recíproco a la ayuda electoral