Los que ahora con buenas intenciones proponen mejorar el carnaval de blancos y negros deberían primero ir hacia el origen del mismo y entender en que consiste. Pues las últimas generaciones de ciudadanos pastusos en su mayoría no son de arraigo pastuso, muchos de ellos provienen de familias que se han asentado en la ciudad en los últimos 20 o cuando más 30 años y por lo tanto desconocen mucho de la historia y las tradiciones propias de la cultura pastusa y por lo tanto parte inherente de la identidad.
Es loable que existan ciudadanos que sintiéndose pastusos propendan por un mejor bienestar de todos los habitantes ya no solo del Valle de Atriz, sino que también de las colinas que lo rodean y así debe de ser, por lo que no está mal tampoco el que se proponga acabar con algunas rutinas o ciertos rituales que han perdido valor y simplemente se han tornado nocivos, tal como es el uso indiscriminado de la pólvora o el del juego con agua.
Pero en el caso del empleo del talco en el juego del 6 de enero, la propuesta de su eliminación es como ir a pedirles a los paisas que a su famosa bandeja le quiten los frijoles, el chicharrón y el chorizo por considerarlos nocivos para la salud por su alto contenido de carbohidratos y colesterol, ignorando por ser ajenos a su idiosincrasia las razones que dieron origen a este exquisito plato.
Para poder entender la presencia del polvo blanco en el juego del 6 de enero, parte indispensable de lo que se conoce como carnaval de negros y blancos, se requiere tener en cuenta que lo que se llamó desde su comienzo carnaval fue al juego y no solo al desfile de murgas, comparsas y carrozas. Puesto que, por el carácter de los nativos de estas tierras, las fechas de vacancia o descanso coincidentes con la navidad y el fin de año permitieron un espacio lúdico para que los pastusos y las pastusas de manera divertida se desahogaran de todas las pesadumbres acarreadas durante el año, cuyo final se comenzó a celebrar con la quema de un muñeco de trapo relleno con aserrín al que se llamó año viejo.
Sin antes haberse buscado para compartir el jolgorio de la fiesta durante la cual se saldaban de manera amigable toda clase de cuentas a través del juego y las bromas, que comenzaban con las apuestas de aguinaldos, seguían con las inocentadas del 28 de diciembre, para terminar el 5 y el 6 de enero, días durante los cuales se encontraban para untarse la pintica de negro durante el día 5 y empolvarse de blanco el 6, todo al calor de un buen trago y al son de la música hecha para el festejo.
El desfile que hoy engalana al juego fue tomando forma en cuanto se junto a él primero la celebración de los estudiantes universitarios que elegían a su reina, una vez las damas nominadas eran paseadas en sendas carrozas adornadas con flores y figuras de papel y telas d e vivos y variados colores.
Luego se juntaron las murgas y las comparsas en las que participaban los pobladores de los corregimientos y veredas cercanas a la cabecera municipal que en honor a la virgen de las Mercedes marchaban por las pocas calles de la ciudad, evento que se hizo coincidir con el recuerdo de la llegada de una familia que se hizo popular en Pasto, los Castañeda. Todo esto siempre entorno al juego con el cosmético y el talco. Que hasta bien entrado el siglo veinte fue propiamente talco, polvo mineral en nada parecido a la nociva cal que hoy se riega de manera irrespetuosa por chutadas. ricardosarasty@hotmail.com

