Carlos Santa María

Contaminación auditiva: ¿inmenso peligro e inacción de las autoridades?

En este momento son las 2.56 a.m. y he sido despertado desde hace dos horas aproximadamente, al igual que miles de personas, por el ruido realizado en autos convertidos en discotecas móviles, conducidos por borrachos y ante lo cual la policía, si pasa, no multa, observa y usualmente sigue su camino. Tránsito es inexistente.

Es esencial comenzar este año protegiendo a nuestro pueblo de graves amenazas que lo rodean, aplicando drásticamente como funcionarios públicos los mecanismos legales para superarlas con responsabilidad.

El derecho al trabajo es un principio fundamental que debe ser respetado, lo cual es violado noche a noche por un ruido excesivo efectuado por varias discotecas y gastrobares que no cumplen las medidas obligatorias de insonorización, además de personas ligadas a la droga, combinadas con inseguridad, gritos, altercados, suciedad, todo lo cual ha convertido a la denominada zona rosa en una verdadera Zona Roja, llena de estruendo, peligro e inseguridad.

Lo más duro es que el alcalde anterior desapareció de la ciudad dejándola al arbitrio de los bandidos, el desorden e incumpliendo su función para lo cual fue elegido: hacer del espacio general un lugar tranquilo, pujante, con cultura ciudadana, respetuoso de los peatones, organizado y cumplidor de las leyes. Es exactamente todo lo contrario.

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El ruido estruendoso, que ha sido considerado muy peligroso a nivel internacional por las instituciones médicas (usado incluso como tortura), causante de enfermedades mentales, pérdida de audición, intranquilidad social, lesionando al trabajador impidiendo concentrarse o dormir, afectando a bebés, niños, jóvenes, adultos y ancianidad, es decir, miles y miles de residentes, dejó convertido a Pasto en la Gran Capital del Desorden y de ningún modo el lugar de tranquilidad o paz tan anhelada. Recién llega la autoridad (3.20 a.m.).

Se estima que el nuevo burgomaestre, Nicolás Toro Muñoz, en quien confió un número alto de personas y cuyo discurso se centró en el pilar del respeto ciudadano, cumplirá la Acción Popular bajo sentencia de Juzgado para hacer de Pasto una ciudad bendecida.