Luis Eduardo Solarte.

La expectativa de los gabinetes

Mucha expectativa existe sobre la conformación e integración de los denominados gabinetes de gobierno tanto del gobernador como de los diferentes alcaldes del departamento de Nariño. De allí que es menester  conocer cómo se integran y cuál es su importancia y finalidad.

En ese sentido, empecemos diciendo que en todo régimen o sistema político del mundo, la cabeza de un gobierno, dispone de un cuerpo de colaboradores que le auxilian en la tarea de gobernar. Su desempeño alcanza tal relevancia, que es frecuente observar en las biografías de los grandes líderes mundiales, personajes que les acompañaron, e incluso definieron, el sentido de una decisión.

La función de gobierno es tan amplia y compleja que es imposible concebir a un gobernante ejerciendo el poder de manera aislada o solitaria. Aquí no se niega la existencia de dictadores, tiranos y déspotas que gobernaron de manera absoluta y

unipersonal, sin más límite que su voluntad. La historia está pletórica de ellos. Incluso, hoy en día, menudean los ejemplos, pero ninguno se encontró solo. Con acercarse un poco a los hechos y al contexto de esos déspotas, descubriremos que dispusieron y disponen de una corte y de servidores decididos a cumplir los caprichos, deseos y órdenes del tirano.

Lo mismo ocurre cuando hablamos de gobernantes con espíritu de justicia y fama de ilustres. En sus biografías se destaca que tampoco estuvieron solos. Ellos también recibieron el auxilio de colaboradores, organizados con el tiempo en gabinetes, porque la naturaleza de su función, independiente al sentido de las decisiones del gobernante, obedece al tamaño y complejidad de la acción de gobierno.

Sin importar el momento histórico, ubicación geográfica o régimen político, encontramos que los gobiernos para su adecuado funcionamiento, obligadamente necesitan de un orden u organización, llamado aparato burocrático, con mandos claramente diferenciados, cuya cúpula la integran colaboradores cercanos a la cabeza del gobernante, identificada de forma genérica bajo el vocablo gabinete. La máxima autoridad respalda su ejercicio en cada uno de sus miembros, quienes a su vez están en posición de influir en la toma de decisiones.

Los miembros de un gabinete, además de formar parte de la cúpula gobernante, suelen ser líderes de proceso que responden por lo menos a tres principios esenciales: confianza, producto de méritos obtenidos a través del tiempo, lealtad, frecuentemente cercana a la servidumbre incondicional y capacidad, derivada de la eficacia en el cumplimiento de las tareas encomendadas.

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Además, cabe señalar que actualmente la conformación de un gabinete hace referencia al nombramiento de individuos con cierto reconocimiento en algunos grupos de opinión o de presión, pues en la medida que las sociedades maduraron la relación gobernante-gobernado bajo el marco del Estado Social de Derecho, los gobernantes fueron decantando los mecanismos del ejercicio del poder.

Así las cosas, hoy en día los componentes, políticos, económicos, jurídicos, sociales y administrativos de un gobierno, exigen que se el equipo de colaboradores sean cada vez más especializados, y simultáneamente más necesarios, tanto para gobernantes como gobernados.

Finalmente, cabe señalar que la existencia de los gabinetes también permanece estrechamente vinculada a las necesidades de apoyo que tiene un dignatario. Es decir, incluir o cooptar figuras que cuentan con alguna forma de asentimiento social, le significa al gobernante el afianzamiento de su investidura, sin olvidar que al mismo tiempo esa cercanía de amigos y aliados, protege los intereses de los propios colaboradores.

solarpastas@hotmail.com