Luis Fernando Montoya, conocido como el «Campeón de la Vida» por su inquebrantable espíritu, ha demostrado una vez más que la adversidad no puede derrotarlo. Después de alcanzar la gloria con Once Caldas en la Copa Toyota Libertadores de 2004, enfrentó un oscuro capítulo en su vida que amenazó su existencia y su capacidad de disfrutar del fútbol y del afecto de los aficionados en Colombia.
El reconocimiento que Montoya ganó como director técnico lo colocó en la mira de dirigir al Racing Club de Avellaneda. Sin embargo, su vida dio un giro trágico cuando él y su esposa, Adriana Herrera, fueron abordados por individuos desconocidos. En un acto cobarde, amenazaron a su esposa y, ante la defensa valiente de Montoya, dispararon, dejándolo en una situación crítica.
Milagrosamente, Montoya sobrevivió, pero su movilidad se vio severamente afectada. El «Campeón de la Vida» compartió su increíble historia de recuperación, destacando su lucha por volver a hablar. Su hijo, José Montoya, describió la frustración que experimentaba su padre al intentar comunicarse mientras estaba conectado al ventilador mecánico, un obstáculo que afectó su capacidad de expresión.
El neurocirujano Diego Lalinde, quien supervisó el caso, explicó el innovador método que permitió a Montoya recuperar la capacidad de hablar. Gracias a cánulas especiales y al marcapasos diafragmático, se logró eliminar el ventilador mecánico que dificultaba la comunicación. Este dispositivo envía impulsos eléctricos a través de electrodos para facilitar la respiración y permitir a Montoya articular palabras.
En un emotivo capítulo de su vida, Luis Fernando Montoya expresó su gratitud por poder reunirse con su familia y compartió el significado simbólico de quitarse el ventilador: «Cuando me lo quitaron, fue tan importante como la Copa Libertadores. Era algo que yo me estaba exigiendo».
La lucha constante de Montoya contra la adversidad incluyó momentos desafiantes, como pedir a los médicos que le quitaran el ventilador, un acto considerado antiético para los neurocirujanos. Sin embargo, su valentía y el avance tecnológico del marcapasos diafragmático le permitieron superar las expectativas y recuperar la capacidad de hablar, demostrando una vez más por qué es conocido como el «Campeón de la Vida».

