Durante el Pacto Cultural Por La Vida y Por La Paz firmado en Tumaco el 7 de octubre, el Ministerio de Cultura ha encontrado iniciativas que construyen la paz desde sus quehaceres. Una de ellas es la Asociación de Familias Aliñadoras pioneras del Rendering.
El Rendering es el aprovechamiento de residuos y ellas, las gestoras de este proyecto se encargan de utilizar las escamas de pescado para elaborar gelatinas con sabor a Maracuyá. Estas mujeres emprendedoras y de la tercera han sabido darle vida a esta propuesta.
Procesos
Trabajan en la plaza de mercado y mariscos y se dedican a aliñar pescados. Así lo expresó el aliñador Wilson Gómez, quien comentó sobre el proceso que llevan diariamente para sacar el producto al mercado y deleitar a los tumauqeños y a los turistas.
“Aliñar significa cuando al pescado lo cogemos, luego de ese pasó, el primer procedimiento es sacarle las escamas para abrirlo y cortarle las aletas; a esto le llamaos arreglar el pescado, después lo que realizamos es lavarlo y rayarlo para que le entre la sal, el limón y los condimentos”, señaló Gómez.
La aliñadora María del Pilar Quiñonez, resaltó el trabajo que vienen desempeñando desde hace algún tiempo para mejorar sus condiciones de vida, construir escenarios de paz y ser un ejemplo de que si se puede visibilizar y potencializar la cultura y la tradición de la Perla del Pacífico.
Sostenibilidad
“Los espacios de sana convivencia los construyó desde mi casa, por mis hijos, enseñándoles el respeto, el amor, la amistad, la humildad, sobre todo. En el barrio y en el trabajo hemos generado ambientes calurosos, ayudándonos los usos a los otros para salir adelante con nuestros emprendimientos”, agregó Quiñonez.
Asimismo, comentó que en ocasiones se suelen presentar pequeñas dificultades que se toleran, el dialogó y saber escucharse han sido algunas de las bases para entablar una conversación armónica que conlleve a la reflexión, a los buenos momentos y al buen convivir.
Los Pactos Culturales Por La Vida y Por La Paz, buscan recorren las aguas para llegar a los lugares que históricamente han sido olvidados, para trabajar con ellos y para ellos. Su trabajo enaltece los saberes ancestrales, y se convierte en una muestra de soberanía alimentaria y sostenibilidad desde la cultura de paz.

