Que bailen y quemen

Por David Fajardo

El filibusterismo entendido casi como costumbre y ley para todo corrupto, un acto esencialmente ocasionado por un sistema legal que se percibe como frágil y dónde escabullirse resulta relativamente fácil, pretende dos problemas fundamentales, el primero y casi obvio, el vencimiento de términos y el segundo, el baile de los que sobran.

Sí, sobran porque no hacen parte de muchas roscas, más allá de vender el voto al mejor postor; sobran porque para muchos que regalan el voto porque es amigo o amigo de un conocido, sobran de todo proyecto de gobierno; sobran porque no están ni en las nóminas de concejo, asamblea o gobernación ni alcaldía, a pesar de estar en las listas de firmas que muchos empleados de algunas empresas por ahí, son obligados a llevar como borregos útiles, muchos de ellos por compromiso con el puesto y comprometiendo a su paso un porcentaje de su futuro o presente salario a nombre de un tal candidato; pero tranquilos, que eso no es un tema del país del Sagrado Corazón de Jesús, eso es mejor algo propio del realismo mágico de García Márquez o por allá del boom latinoamericano.

Lo que si debe pasar por su parte en Colombia, es quemar a todo aquel candidato que no ofrezca un programa de gobierno acorde a las necesidades del departamento y los municipios; a los contextos propios de los territorios y a los problemas de las regiones.

Hoy es muy posiblemente una responsabilidad de usted lector, quemar toda cosa que no le funcione en positivo a su ciudad, municipio, pueblo o vereda; no interesa si usted es campesino, embolador, tendero o algún político embejucado porque las encuestas no le favorecen; eso es lo lindo de la democracia, cada ciudadano con cédula en mano tiene la responsabilidad con Colombia, de asumir una posición de impacto real.

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El sufragio entonces, es todo aquello dónde como civiles tenemos la oportunidad de generar oportunidades laborales, de crecimiento económico, social y cultural, al menos durante los próximos 4 años. ¡Ya levántese de la cama bámbaro!, que las elecciones van hasta las 4.

Finalmente, si usted no quiere oír de filibusterismo por ahí en HSB Radio, o leer de eso en el Diario del Sur, acérquese a la urna y actúe; porque si cansa ver como varios corruptos se salvan de procesos y salen con los bolsillos llenos, a costa de un pueblo que baila y quema pólvora cada 31 de diciembre, con la esperanza de que el año nuevo algo bueno traiga.

No queda más que decir, sino que desear que vivamos la fiesta de la democracia con alegría y en paz, una que tanto clama el departamento y el país, así como buenos gobernantes, que a partir del 1 de enero, asumirán grandes responsabilidades no sólo con sus electores, sino con todos los colombianos.