Jonathan Alexander Espana Eraso

Nostalghias

En el director de cine ruso Andréi Tarkovski (1932-1986), considerado uno de los más influyentes directores en la historia del cine, la memoria y el vacío adquieren la forma del paisaje.

El universo interior de sus personajes, héroes líricos en algunos casos, descubre el itinerario del secreto transido por la orfandad. Entre puntos de ignición se tejen las tramas fílmicas tarkovskianas, los laberintos dramáticos, que dan lugar a una alegoría del sacrificio en donde la pérdida es un pájaro errante que atiende el ruego del viento entre sus alas.

En Nostalghia (1983) asistimos a una «fenomenología del espíritu» que se traduce en imágenes poéticas y en signaturas de lo interior capaces de confrontarnos con la certidumbre de lo que hemos perdido. En este ejercicio de escritura fragmentaria pretendo establecer un diálogo abismado, a través de algunas escenas y personajes de Nostalghia, con el tiempo recobrado del filme que encarna la vuelta de lo descifrado, ya que ella es, evocando a Rainer María Rilke, «(…) la nostalgia: morar en la onda / y no tener patria en el tiempo. / (…) Y eso es la vida».

I

Los personajes de Nostalghia son cortadura y signo del extravío. La cámara y sus encuadres buscan la patria que se oculta en una habitación miserable.

II

El poeta ruso Andréi Gorchakov pareciera no querer verterse en el símbolo ni en la ambigüedad de su viaje a Italia, pues, en lo porvenir, en su desmesura, la poesía tiene el frío de las manos de su padre.

III

Eugenia, la intérprete, brilla inútilmente en las estaciones de la memoria. Ella ayuna su lengua.

IV

Pavel Sasenowski, quien vivió por algún tiempo en Bolonia durante el siglo XVIII, según se dice, decidió volver a Rusia porque el amor preñó su rastro y nació desollada la penumbra.

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V

Durante siete años, el profesor Domenico mantuvo encerrada a su familia a la espera de la devastación. Se cuenta que durante ese tiempo dejaron de hablar para escuchar a una criatura mítica al filo de los días. Desde la pantalla, su recuerdo prorroga el enigma que baila en ruinas.

VI

Domenico se inmola en una plaza pública de Roma. Entre llamas, el santo semeja un gran pez que en los transeúntes curiosos deviene el rumor del agua en el que se esconden el fuego y las tardes.

VII

Gorchakov cruza una piscina termal con una vela encendida. Ese rito primordial se repite cada vez que la brisa apaga la luz del abandono.

VIII

En Nostalghia hay una doble evocación: la madre muerta de Tarkovski aparece como la bruma que lo ha envuelto todo. Ahí se contiene la imagen hiriente de la tierra natal que es una piedra oscura lanzada al precipicio por la mano de un niño.

IX

Gorchakov y Eugenia se mueven entre dos lugares: la tierra en la que se siembra el universo (Rusia) y las cúpulas omnipresentes (Italia) donde se pierden las palabras que nos habitaron.

Correo electrónico: thomasbernhard1@hotmail.com