Por David Fajardo
PARTE 2. “Osito Teddy, me gusta, te vamos a llamar Osito Teddy” (para ver parte 1 revise la publicación impresa del 16 de septiembre o encuéntrela en www.diriodelsur.com.co)
Continúa esta inmersión analítica abordando ‘Sound of Freedom’ fijándonos en ‘La Heroica’ ciudad dónde Miguel es entregado a un prostíbulo y es rebautizado como ‘Osito Teddy’, un nombre que a futuro deberemos recordar.
Esta historia sigue en su hilo narrativo con un paralelismo donde el agente Tim Ballard empieza a construir la estrategia para rescatar a niños, aquí apoyándose de un pedófilo recién capturado que es hábilmente engañado para traer un menor a Estados Unidos ha pedido de Ballard, que finge ser un pedófilo más.
Es así como el estadounidense logra que Miguel llegue a la frontera terrestre entre México y el país norteamericano para dar cárcel a su transportador; es en este mismo instante donde el espectador se ve confrontado con la realidad que viven a diario millones de niños alrededor del mundo, explotados sexualmente incluso más de 10 veces cada día.
En este punto de la historia ‘osito Teddy’ recuerda a Miguel, quien ya tiene 8 años y quien ofrece a Ballard la misión de su vida: Rocío, la hermana de Miguel que fue raptada junto a él; aquí la carga semiótica se centra en un elemento tan simple como una medalla religiosa de ‘Timoteo’, la traducción al español de Tim; este es el punto de quiebre no sólo para el personaje, sino también para el filme, pues aquella medalla deja de ser un recurso de metal a ser sigo puro de la niña que debe ser rescatada de esta peligrosa red.
Es así como el agente se convierte en ex agente, a través claro de una discusión con su propio interior y con su esposa, el verse enfrentado a dejar su estabilidad por un nombre que no dejaba a su mente descansar: Rocío.
Ballard, ya en Colombia, se incursiona en un trabajo que podría comprometer su vida misma, infiltrarse en la red de tráfico sexual de la ex Miss Cartagena: Kelly Suárez Moya, apoyándose de un ex integrante de uno de los cárteles de narcotráfico de Colombia de la década de los 80’s.
El ex convicto se hace piedra angular para el arco dramático de Ballard, pues es la influencia perfecta para que Timoteo deje todo cuanto era conocido para él y ahora comience a adentrarse en el mundo y mente de los dueños de la red.
Así inicia la estrategia para infiltrarse a través de un falso interés para supuestamente expandir la red y adquirir más de 60 niños; pero esta ya es historia de la parte 3 de esta serie de columnas: “Es muy feo para una conversación educada, pero mientras tanto a millones de niños se los devora la parte más oscura del infierno”.

