Si todo sale bien nadie pierde, pero si algo falla usted solo responde Esta es la única cláusula que pone el diablo en su contrato para ser cumplida por todo aquel que acude a sus dominios solicitando patrocinio. No obstante, muchos de los que se comprometieron a cumplir este único pero perentorio requerimiento no lo cumplieron convencidos de que al diablo no se lo debía tomar enserio y cualquier trato con él por su solo origen quedaba invalidado y de su existencia únicamente sabrían los moradores del averno. Ojo que todo lo hecho con la ayuda del diablo resulta torcido advertían los viejos para poner de presente la exigencia de atenerse a la norma moral que examina la conciencia, más que a la sola ley creada para garantizar la honradez ante las instituciones regentadas por y para los intereses de los humanos.
No es que el diablo no haya aprendido a hacer sus obras bien o carezca de facultades para hacerlas, no ese es su recurso y atractivo. Conocedor como lo es del espíritu humano, sabe que si no en todos, en un grande grupo se encuentran los que no aceptan la existencia de un mundo sin recovecos, ni trasfondos, carente de abismos y cavernas, con caminos truncos y desiertos. No lo quieren para ellos porque están convencidos que pueden ser los amos y señores si solamente se les facilita la oportunidad para demostrar cuan hábiles son para saltar no solo las curvas de los caminos sino que con ellas las reglas, mimetizarse entre las sombras para ocultarse y ocultar toda clase de triquiñuelas, trepar desde lo más hondo a donde han caído hasta donde pueden mostrar su fracaso como consecuencia de la mala suerte o el abandono de su Dios y por lo tanto terminar como triunfadores capitalizando la compasión de las almas buenas que buscaran ayudarles a salir adelante y comenzar de nuevo, mientras el diablo vuelve a reírse celebrando su triunfo.
Los que le apuestan su cabeza al diablo también saben que este se da su tiempo, pero la cobra. Por ello no desaprovechan minutos para disfrutar del poder, los lujos y placeres obtenidos como pago logrado en el negocio de su alma. Total, lo han hecho con la misma convicción de los espíritus píos de que el disfrute de la vida exige un sacrificio, solo que quien ofrenda al diablo no espera llegar al cielo para saberse privilegiado, quiere ostentar este don aquí donde para él tiene sentido y vale serlo por lo que no puede decirse que ha sido inducido al mal mediante engaños, que aprovechándose de su ingenuidad fue asaltado en su buena fe. No el que acude a satán para pactar con él es porque ha renunciado a todo recato moral pues considera absurdo todo requisito legal que obligue al respeto, la limpieza, el orden y la obediencia. Tanto así que en su afán por lograr disfrutar las mieles del poder no advierte el carácter estricto que ostenta toda negociación con el amo de las tinieblas, por lo que su condena se debe a que creyó poder ser más astuto que el diablo y engañarlo, olvidando que el diablo sabe más por diablo que por viejo.
Que el diablo tiene figura de gente, que no es como lo pintan, son otros de los decires que se escuchan como advertencia para evitar cualquier tentación o quizá para que aquellos que desean entrar en tratos con él permanezcan atentos a cualquier señal que les indique quién pude ser. En la literatura se lo recrea con atención a su origen angelical por lo que en su aspecto físico de niño, joven o anciano denota bondad. Cualidad que refuerza su atractivo junto con la sabiduría, las destrezas y la fuerza de las que hace ostentación para infundir respeto y temor. @Risar0
