Desarrollo de los sentidos en los bebés

¿Cómo estimular los sentidos de los bebés? Realizar este proceso es de gran trascendencia. Más aún, cuando los pequeñitos vienen de estar “guardados” dentro del vientre de la madre, durante 9 meses de gestación, y salen a enfrentar un mundo lleno de estímulos externos, muchas veces agobiantes para ellos.

El desarrollo de los sentidos, se da de manera gradual y basándose en las experiencias sensoriales que tienen los bebés en su día a día. Sin adentrarnos profundamente con conceptos de neurología, es de vital importancia que los padres conozcan cómo funciona la interconexión interna, para que cada uno de los sentidos funcione adecuadamente.

Comencemos con el olfato, la función más importante de la nariz es inhalar y expulsar el aire permitiendo la respiración, además percibe las sensaciones olfativas a través de la lámina ósea del techo de las fosas nasales, los receptores del olfato conducen la información hacia el cerebro, donde es procesada y se actúa en consecuencia, es así como un olor resulta agradable o desagradable en función con el recuerdo que se lo asocia, el procesamiento cerebral del olfato esta vinculado directamente con aspectos emocionales. Este sentido está íntimamente relacionado con el gusto y ambos se complementan entre si. A lo largo del primer año, el niño percibe, discrimina y memoriza muchos olores del ambiente donde se desenvuelve, a los cuales se acostumbra, aunque no sean de su agrado. Por intuición cultural y por propia elección suele considerar agradables los olores de perfumes, flores, hierbas aromáticas, frutas etc.

Hablemos del gusto, la lengua a través de las papilas gustativas es el órgano que percibe las sensaciones del gusto, como comentábamos antes los sentidos del gusto y el olfato están íntimamente relacionados, prueba de esto es la dificultad para percibir sabores cuando se está resfriado, muchos alimentos son apetecibles antes de comerlos, solo por el olor que desprenden. En el momento de nacer el sentido del gusto está tan completo como el del adulto, puede percibir los 4 sabores básicos: dulce, amargo, acido y salado, y transmitir la información al cerebro a través de las conexiones nerviosas correspondientes. El niño solo puede conocer los sabores, a través de su propia experiencia, para que perciba, discrimine y memorice sabores … ¡necesita probarlos!. La alimentación de los primeros meses con leche materna, no da lugar a experiencias muy variadas en cuanto a sabores, pero si en calor afectivo y estimulación sensorial general.

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Al ofrecer estímulos a los niños, se deben recordar todos los sentidos: La vista y el oído, son tan importantes como el tacto, el gusto o el olfato, para ayudarle a aprender sobre su entorno. Tampoco debemos olvidar los sistemas propioceptivo (Conciencia corporal – Sentir las partes de mi cuerpo), y Vestibular (Manejo de gravedad y movimiento), que tanta influencia tienen para que el pequeño se adapte de forma optima a su ambiente.

Ayudando al niño para que abra totalmente las ventanas al mundo que le brindan sus sentidos, conseguimos su desarrollo integral y optimizamos todas sus capacidades potenciales.