Rayones Plutocracia

La democracia (demos: pueblo, kratos: poder) no solo es una forma de escoger legalmente a los gobernantes sino una de organización de la sociedad en donde las decisiones del Estado son tomadas colectivamente mediante mecanismos de participación directa o indirecta del pueblo que confiere legitimidad a sus representantes. Es una forma de convivencia social de hombres y mujeres libres e iguales cuyas relaciones se establecen mediante mecanismos de mutua contratación. Se llega a la democracia después de pasar por la monarquía o gobierno de uno, la aristocracia o gobierno de los mejores, para Platón, o de los menos, para Aristóteles y llega a la democracia o gobierno «de la multitud» para Platón y «de los más», para Aristóteles.

Las modalidades de democracia más usuales en Colombia son la indirecta o delegataria mediante la cual se le entrega la voluntad ciudadana para ser representados por otra personas y la directa o participativa complementaria de la primera que, aun estando contemplada, en la Constitución poco o nada se la utiliza porque no interesa a las castas política ni a gobernantes que les hagan plebiscitos, referendos, cabildos, revocatorias menos veedurías, entre otras, porque son amigos de las monarquías modernas.

La democracia se ha deformado en 3 modalidades pecaminosas: la contratocracia, la plutocracia y la infocracia. La primera tiene que ver con la “inversión” que hacen los contratistas en las campañas políticas para elegir gobernantes y luego cobrar los favores a través de la asignación de contratos que incumplen o hacen mal, la plutocracia consiste en que los ricos gastan parte de su fortuna en la compra de voluntades y desde el poder tomar decisiones que favorezcan sus intereses, o de sus empresas -es parecida a la narcocracia, la única diferencia radica en el origen de los dineros- y la infocracia que tiene que ver con el papel que juegan los medios de comunicación tradicionales y los virtuales que como si fuera la mano invisible del mercado de la que nos hablara Adam Smith, manipula la información, la distorsiona o la crea falsa. Todas estas modalidades de hacer política falsean la voluntad ciudadana, crean una anticultura política y finalmente “legalizan” a los más ricos y avivatos por encima de los más capaces. Salvo excepciones.

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