La pajarita pizpireta que andaba de paseo por Bogotá, le contó al pájaro picón picón que estuvo por los lados de la cancillería y allí le chismearon que el canciller Álvaro Leyva Durán, está contando los días para librarse del embajador de Colombia en Venezuela, Armando Benedetti, quien con sus “travesuras” le está haciendo caer el poco pelo que le queda.
En ese sentido, no dejaron de llamar la atención las palabras del joven Álvaro, quien expresó que faltaban pocos días para que don Armando desapareciera del mapa político, por lo que se puede decir que para el canciller, Benedetti se constituyó en una jaqueca espantosa, por lo que ante los escándalos ocasionados, Leyva lo calificó de drogadicto, lo que indica que los dos personajes, como todavía dicen las señoras, no se podía ver ni en pintura.

