Por: Christian Benítez Ramírez
Hace 10 años un espacio de suma importancia nació en el municipio de Tumaco, es la Casa de la Memoria de la Costa Pacífica Nariñense, más conocida como Casa de la Memoria de Tumaco; un espacio que pretende relatar los sucesos más importantes del territorio, rememorar el conflicto armado y promover la paz y la no repetición.
Este espacio que de entrada se escucha interesante, consigna en sus paredes con grandes murales la historia del territorio, resalta sus prácticas y costumbres, además, le da rostro a todas esas personas que han sido víctimas del conflicto, visibilizando el dolor de sus familias y rindiéndoles un homenaje, evitando la repetición. Por otra parte, a través de ejercicios prácticos, construcción de noticias y actividades lúdicas promueve la paz y el cuidado ambiental en los infantes.
Es una verdadera maravilla estar ahí, escuchar como la guía narra la pujanza y valentía de este territorio costero que ha sido olvidado por nuestros gobernantes, que han salido adelante con iniciativas como esta que reconstruye el tejido social. Pero hoy ante esos sentimientos de orgullo por este espacio se anteponen los de la tristeza al saber que esta casa podría finiquitar sus labores en diciembre del presente año y todo por la falta de voluntad política de quienes nos gobiernan.
Este lugar por el que más de 200 mil personas han transitado y en donde más de 1.000 jóvenes se han formado, necesita verdaderamente la ayuda de los gobiernos locales, regionales y nacionales, y no por un simple capricho sino porque la sentencia del 29 de septiembre de 2014 del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, Sala de Justicia y Paz, los exhorta a ello, pero al parecer y según las declaraciones de quienes lideran la iniciativa han hecho caso omiso de ello.
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Me llega a la memoria la frase ‘el que no conoce su historia está destinado a repetirla’, cosa muy común en Colombia, en donde existen recursos para financiar caprichos de los gobernantes, pero no para preservar esos espacios que pretenden hacer memoria y recuperar el legado de nuestra historia. Y es que la frase representa la labor de este espacio que ha contribuido de manera significativa a la construcción de la verdad en el país.
Mi llamado es la ciudadanía para que visibilicemos esta problemática, pero en especial para quienes “nos gobiernan”, para que dejen de hacer caso omiso a dicha sentencia, y contribuyan de manera positiva para preservar este espacio y contribuir de manera verdadera a la paz en Colombia.

