Por David Fajardo
Según cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en 2022 126 niñas entre los 12 y 14 años y 5.238 adolescentes entre los 15 y 19 años de edad fueron madres, hecho que además según esta fuente le cuesta al país el 0.5% del PIB anual a los colombianos, sin embargo y cuando como sociedad hacemos vehementes, pero hipócritas críticas asegurando que hoy tenemos cientos de métodos anticonceptivos, que ¿Por qué los jóvenes de hoy en día no se cuidan?, que antes si se hacían bien las cosas porque el sexo antes del matrimonio era pecado.
Lo cierto es que de educación sexual somos seres austeros y poco educados, aún a día de hoy, la ciudad es invadida por ilógicos tabús y mitos alrededor de este tema, es más hasta hace poco mencionarlo en casa era cosa de vergüenza o de “esos temas que no se hablan” ¿Por qué? Cuando bien sabemos que hablar y exponer situaciones como el alcohol, las drogas y el sexo son de importancia en la formación de niños y adolescentes, inclusive para entender que es el consentimiento, un hecho indiscutiblemente vital cuando entablamos esta conversación.
Es aquí pues, que la desinformación se ha hecho plaga, la iglesia y sobretodo la católica se ha encargado de pregonar la peligrosa idea de “la preciosa virtud” que en palabras del jefe de estado del Vaticano “La castidad enseña el amor verdadero”, empero Francisco parece no tomar en cuenta que su iglesia se ha encargado de supuestamente educar en que los anticonceptivos son algo prohibido, incluso un hecho que es catalogado como egoísta y anti pro-vida…Cómo nos encanta este término ¿verdad? Pero vaya hipócritas que somos cuando de empatía por el prójimo poco y nada.
En este sentido, las farmacéuticas y laboratorios poco se salvan, actualmente de todos los métodos anticonceptivos existentes, el hombre cuenta con dos: el condón y la vasectomía y 2 estudios alrededor de las inyecciones de gel y la pastilla anticonceptiva; por su parte, las mujeres cuentan con el preservativo, el DIU, el método de diafragma, el parche transdérmico, las pastillas anticonceptivas, el método de calendario, las inyecciones de hormonas, la ligadura de trompas, entre otros. Datos que en un panorama dónde un hombre desde los 13 años fértil puede llegar a tener al menos en posibilidades matemáticas hablando a 1 hijo diario, por lo menos hasta los 40 años, cuando las probabilidades se disminuyen significativamente, aunque aún existen. ¡Hagan cálculos! Pues una mujer anualmente puede parir a 1 hijo y tal vez´, en casos excepcionales 2 o más; entonces ¿Por qué los esfuerzos se inclinan por desarrollar más métodos para mujeres, ¿cuándo somos los hombres los que más capacidad fértil tenemos? –Sin mencionar claro que las mujeres encontrar el método más adecuado y que cause menos estragos o desórdenes hormonales no es tan fácil como a veces lo quieren hacer ver.
Lo cierto, es que nos falta camino por recorrer, desde las aulas y el hogar por desmitificar y evadir tabús, evitar la desinformación y todo cinturón de castidad y de dogmas que limiten el comportamiento humano, pero sobretodo de valores como la responsabilidad y transparencia frente al tema.

