«Fue Dios quien lo protegió»

Según el sitio web misionero Portas Abertas, Mary, una joven madre cristiana, dio a luz a segundo hijo cuatro días antes del terremoto, y estando en recuperación después de una cesárea por complicaciones con el parto dentro de el precario sistema de salud que tiene en Siria, de donde proviene y vive. Ella y su hijo Ralph, estaban en casa durante su recuperación cuando el primer sismo llegó mientras dormían; ella gritó en busca de ayuda de su esposo Samih y para proteger a su hijo mayor, Elias. Afortunadamente Samih los sacó a todos a tiempo y tenía a Ralph en sus brazos cuando salieron de casa antes de que las paredes de la casa les cayeran encima; ya en la calle, otros vecinos como ellos trataban de huir y otros que quedaban en lugares donde los edificios no se cayeran.

“Hacía mucho frío y llovía. No podía sentir mi cuerpo. Cuando las cosas se calmaron, mi esposo dijo que estaba temblando”, dijo ella para Portas Abertas.
Aun con todo el caos del ambiente, los gritos y la desesperación de las personas, Mary contó que su bebé y su hermano mayor estaban tranquilos y durmiendo, eso ella se lo atribuye a que “era Dios quien los protegía”. “Teníamos miedo de que María no pudiera amamantar por el susto. No tenemos dinero para comprar fórmula. Habría sido imposible, pero María pudo calmarse y alimentar a nuestro hijo”, contó su esposo, Samih.

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Asi como ella, hay muchas personas a las que le cambió la vida tras ese devastador terremoto que destruyó Turquía y parte de Siria. «Necesito llorar. Necesito expresar lo que siento”, confesó ella. Aun en medio del dolor, hay misioneros ayudando a todos los afectados, incluso a Mary con alimentos y ropa para el duro invierno que hay en la actualidad en la región. Tal terremoto afectó en todos los aspectos a unas 23 millones de personas en Siria, resaltando más la parte económica; muchos de ellos dejarán de recibir la ayuda hasta que puedan regresar al lugar donde vivían si no se ha derrumbado.