Nos asustaron las cifras que en las últimas horas nos entregó el director de la Cámara de Comercio de Pasto, Arturo Ortega referente a las monstruosas pérdidas que deja en la ciudad capital y en el Departamento de Nariño, la crisis económica causada por el cierre de la vía Panamericana-
El que en Pasto se hayan perdido por lo bajo, 654 mil millones de pesos y en nuestro Departamento de Nariño, un billón de pesos, se constituye en toda una tragedia para esta zona sur del país, puesto que esas cifras representan la pérdida de miles de empleos,
En efecto, el funcionario señaló que en la ciudad se tiene un reporte de 610 empresas que ante lo que viene ocurriendo no tuvieron otra alternativa que cerrar sus puertas, puesto que, ante cantidades de dificultades, entre ellas, la carencia de materia prima, tuvieron que suspender sus actividades.
Nos enfrentamos a un panorama terrible y sumamente desalentador, puesto que como todos lo sabemos los nariñenses y el país, en general, venimos de afrontar episodios también de extrema gravedad, como la pandemia de la Covid 19, el estallido social y ahora, este inesperado cierre de la vía Panamericana, el cual en todos los aspectos se constituye en una verdadera maldición.
Nos parece entonces que es el momento de aplicar ese viejo dicho de nuestros abuelos, en el que se expresa: “las cuentas claras y el chocolate espeso” y en ese sentido, consideramos que los nariñenses debemos ser muy claros con el Gobierno Nacional, al presentarle las cuentas de las penurias que nos azotan de manera despiadada desde el pasado 9 de enero.
Todos esos episodios negativos que venimos padeciendo, así como las escalofriantes cifras de pérdidas y de cierre de empresas, los debe conocer de primera mano, el señor Presidente de la República, quien ha anunciado que nos visitará la próxima semana.
Ese es el momento para expresarle al mandatario nacional la urgencia de que nos tienda una mano, en momentos cuando más lo necesitamos, cuando la crisis económica nos agobia y padecemos uno de los más graves desabastecimientos de los últimos tiempos y los pocos productos que se consiguen, están a unos precios inalcanzables para la mayoría de los bolsillos.
«Creemos que como están las cosas, debemos estar de acuerdo con la mayoría de los estamentos sociales de Nariño, en el sentido de que la declaratoria de la Emergencia Económica, es el único camino que nos puede salvar de esta coyuntura tan difícil».
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En realidad, lo que tenemos hoy en Pasto y en vastos sectores de Nariño, además de una crisis económica, es una crisis humanitaria que involucra a miles de personas, quienes de manera abrupta vienen perdiendo sus trabajos, dando lugar a lastimosos episodios de necesidad.
Por lo tanto, la misión de nuestros dirigentes, de nuestras autoridades y clase política, es asustar al presidente de la República, Gustavo Petro, como nos asustamos nosotros, cuando conocimos las cifras de pérdidas y cierre de negocios que nos entregó la Cámara de Comercio de Pasto.
Requerimos de soluciones inmediatas y efectivas, puesto que lo que estamos viendo, es que los optimistas pronósticos que se habían hecho en torno a una reapertura parcial la vía en el sector de Rosas, así como la utilidad de las carreteras alternas, resulta al menos, hasta el momento, totalmente alejada de la realidad, por lo que seguimos incomunicados y sin que nos puedan llegar o salir productos de nuestro Departamento, a no ser por Tumaco, puerto que en estos días de emergencia, nos ha prestado un gigantesco beneficio.
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Creemos que como están las cosas, debemos estar de acuerdo con la mayoría de los estamentos sociales de Nariño, en el sentido de que la declaratoria de la Emergencia Económica, es el único camino que nos puede salvar de esta coyuntura tan difícil.
Por lo tanto, quedamos pendientes del Presidente Petro, de quien pensábamos que debe ser grato con una región que siempre lo ha respaldado. Ahora somos nosotros, quienes necesitamos de su ayuda.

