Este 9 de abril de 2026, Colombia conmemora el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, establecido por la Ley 1448 de 2011. La jornada coincide con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y los disturbios del Bogotazo, hechos que marcaron el inicio de una violencia que aún deja huellas profundas en el país.
Voces de resistencia
La conmemoración busca reflexionar, visibilizar y tejer la memoria para sanar el pasado. En diferentes regiones se realizan actos simbólicos, encuentros comunitarios y espacios de diálogo donde las víctimas narran sus experiencias. Estas voces son esenciales para reconstruir la historia y mantener viva la memoria colectiva.
Más allá de la conmemoración
El 9 de abril no solo recuerda el dolor, también plantea retos actuales. Persisten fenómenos como el desplazamiento forzado, el confinamiento y la violencia en territorios rurales. James Mosquera Torres, representante a la Cámara por la circunscripción especial de paz, advierte que la construcción de paz no puede quedarse en los escritorios: debe sentirse en la vida cotidiana de las comunidades.
Retos en los territorios
La brecha entre las decisiones del nivel central y las realidades locales sigue siendo un desafío. En departamentos como Chocó, Cauca y Nariño, las comunidades enfrentan riesgos constantes. La conmemoración de este día recuerda que la paz requiere acciones concretas: garantizar seguridad, fortalecer la presencia institucional y apoyar a las víctimas en su proceso de reparación.
Un llamado a la solidaridad
El Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado invita a los colombianos a reconocer el sufrimiento de millones de personas y a comprometerse con la construcción de un país más justo. La memoria no es solo un ejercicio histórico, es una herramienta para transformar el presente y asegurar que la violencia no se repita.


