Utilizados como una alternativa baja en calorías al azúcar, los edulcorantes artificiales están ganando popularidad rápidamente. La sacarina, el aspartamo, el acesulfame de potasio (acesulfame-K o Ace-K), la sucralosa, el neotamo y el aditivo advantame son algunos de los ejemplos de edulcorantes artificiales que pueden sustituir fácilmente al azúcar.
Las personas con diabetes, prediabetes o aquellas que quieren perder peso suelen utilizar estos edulcorantes bajos en calorías. Sin embargo, los estudios sugieren que los edulcorantes artificiales pueden causar estragos en la salud. Tenerlos regularmente puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, incluido un ataque al corazón.
También pueden aumentar los antojos y uno podría terminar consumiendo más calorías que conducen a un aumento de peso. Los edulcorantes artificiales también pueden dañar el hígado, afectar el estado de ánimo y causar migrañas y dolores de cabeza.
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«Los peligros asociados con los edulcorantes artificiales pueden ser modestos en calorías. Estos químicos artificiales imitan el sabor del azúcar, pero sin las calorías. Como el cumplimiento de un sueño, ¿no crees? Estos edulcorantes, lamentablemente, tienen un sabor único conjunto de problemas», dice la nutricionista Bhakti Arora Kapoor en su última publicación de Instagram.
Kapoor continúa explicando muchos efectos secundarios de los edulcorantes artificiales:
1. Ganar peso
Los edulcorantes artificiales se promocionan con frecuencia como un medio para reducir las calorías y promover la reducción de peso. Sin embargo, los estudios han revelado que los edulcorantes artificiales podrían ser un factor en el aumento de peso, ya que podrían interferir con la capacidad del cuerpo para controlar la ingesta de calorías, lo que puede resultar en comer en exceso y aumentar los antojos.
2. Trastornos del estado de ánimo
Los niveles de neurotransmisores en el cerebro pueden verse afectados por los edulcorantes artificiales, que pueden cambiar el estado de ánimo y el comportamiento. Se ha demostrado que reducen los niveles de serotonina en el cerebro, un neurotransmisor crucial involucrado en el control del estado de ánimo y la ansiedad.
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3. Daño hepático
Los edulcorantes artificiales pueden tener un papel en la aparición de la enfermedad del hígado graso no alcohólico, ya que se han asociado con daño hepático. Los triglicéridos son una forma de lípido que ciertos edulcorantes, incluido el aspartamo, pueden producir en mayor cantidad. Con el tiempo, estos triglicéridos pueden acumularse en el hígado y dañarlo.
4. La salud intestinal se ve afectada
Se ha descubierto que los edulcorantes artificiales cambian la proporción de microorganismos beneficiosos y dañinos en el estómago. Esto se debe a que alteran la microbiota intestinal y no se metabolizan de forma similar a los azúcares naturales. Esto puede provocar problemas gastrointestinales, como gases, hinchazón e incluso diarrea.
5. Aumenta el riesgo de enfermedad
El uso de edulcorantes artificiales se ha relacionado en algunos estudios con un mayor riesgo de desarrollar afecciones, como diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y síndrome metabólico. Ciertos edulcorantes pueden aumentar la resistencia a la insulina, exacerbar la inflamación y alterar la flora intestinal, todo lo cual puede acelerar la aparición de estas afecciones.

