La Fiscalía General de la Nación reveló nuevos detalles sobre el presunto entramado de contrabando y lavado de activos que involucraría a la reconocida marca Lili Pink, tras un amplio operativo realizado en varias regiones del país.

De acuerdo con las investigaciones, la red habría funcionado mediante un sistema de empresas fachada que simulaban operaciones legales de comercio exterior. Estas compañías servían como proveedoras ficticias, respaldando facturación inexistente y permitiendo justificar movimientos financieros de gran escala.

El esquema incluía la importación de mercancía desde el exterior con valores alterados o mediante prácticas irregulares. Posteriormente, los productos eran distribuidos en el mercado nacional con apariencia de legalidad, facilitando así la circulación de recursos de origen ilícito dentro de la economía formal.

Uno de los elementos clave detectados fue el uso de “empresas de papel”, que no contaban con infraestructura real ni actividad comercial verificable. Estas organizaciones eran utilizadas para simular compras de insumos y encubrir operaciones inexistentes.

Además, las autoridades identificaron maniobras como la fragmentación de transacciones, la simulación de relaciones comerciales y posibles irregularidades en solicitudes de devoluciones de impuestos, lo que habría permitido desviar recursos y evadir controles.

Las investigaciones apuntan a que el entramado habría movido cifras millonarias durante varios años. En medio del operativo, se ocuparon cientos de bienes, entre locales comerciales, inmuebles y otros activos, mientras avanzan los procesos judiciales para determinar responsabilidades.

El caso ha generado gran impacto en el país, no solo por el monto del dinero involucrado, sino por tratarse de una de las marcas más reconocidas del sector textil colombiano, lo que ha encendido las alertas sobre el alcance de este tipo de redes en la economía nacional.

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