$5.600 millones de pérdidas diarias

Los bloqueos en los corredores viales del Valle del Cauca han escalado hasta convertirse en una amenaza directa para la economía regional y nacional. El cierre del puerto de Buenaventura y las interrupciones en Cali comprometen el tránsito de entre 3.000 y 4.600 vehículos diarios, con una movilización estimada de 167.094 toneladas de carga en riesgo. El comercio exterior se encuentra virtualmente paralizado y las pérdidas promedio ascienden a $5.600 millones diarios, cifra que refleja el impacto devastador de la crisis.


Las protestas de comunidades de mineros artesanales en Bendiciones, Loboguerrero y Zaragoza completan tres días de bloqueos en la salida de Buenaventura, mientras que en Cali los transportadores han convocado un “plan tortuga” contra la chatarrización de buses y unidades en desuso. Según Colfecar, las interrupciones han afectado la operación de aproximadamente 13.902 vehículos de carga, generando pérdidas acumuladas de hasta $16.800 millones.
La presidenta ejecutiva del gremio, Nidia Hernández, advirtió que los bloqueos se han convertido en uno de los factores más críticos para el abastecimiento y la competitividad. Aunque reconoció las demandas sociales, enfatizó que “el cierre de corredores estratégicos como Cali-Buenaventura no puede convertirse en un mecanismo recurrente de presión cuando el bloqueo de una vía es un delito que el Gobierno debe evitar a toda costa”.


El panorama es alarmante: entre enero y abril se registraron 17 eventos de cierre en el corredor Buga-Buenaventura, con más de 130 horas perdidas y afectaciones a 1.021 vehículos particulares, 107 buses y 4.634 unidades de carga pesada. Fedetranscarga, por su parte, proyecta pérdidas de $3.600 millones diarios por incumplimientos logísticos y paralización operativa, cifra que podría superar fácilmente los $10.000 millones si la situación se prolonga.
Arnulfo Cuervo, presidente de Fedetranscarga, subrayó que Cali es un punto estratégico de conexión hacia Buenaventura y el suroccidente del país, por lo que cualquier interrupción impacta de inmediato las operaciones logísticas, los tiempos de entrega y la productividad. Los sectores más golpeados incluyen alimentos perecederos, insumos industriales, materiales de construcción, combustibles, carbón, aceite de palma, frutas y polímeros. Solo en 2025, la terminal movilizó más de 20 millones de toneladas, de las cuales 15,5 millones salieron hacia otros destinos.

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