El ajedrez siempre fue un deporte mental. Alguien decidió meterlo en una piscina. Nadie lo lamentó.
El 30 de diciembre de 2025, la ciudad de Groningen, en Países Bajos, albergó el Campeonato Mundial de Ajedrez Submarino. Cuarenta competidores de distintos países se sumergieron en una piscina para disputar partidas con tableros magnéticos fijados al fondo. Las reglas son simples y brutales: cada movimiento se realiza con una única bocanada de aire. Sin más.
Las reglas que convierten el ajedrez en deporte extremo
El jugador inspira, se sumerge, busca el tablero y mueve una pieza. Luego sube a respirar. El rival repite la operación. Así, movimiento a movimiento, se desarrolla la partida.
Los tableros son magnéticos para que las piezas no floten. El agua fría de la piscina presiona la concentración. No hay tiempo para calcular variantes largas. La apnea dicta el ritmo del juego. El que mejor combina estrategia y resistencia física gana.
♟️ ¿De dónde viene este deporte? El ajedrez submarino nació en los Países Bajos como una variante recreativa. Con los años adquirió estructura competitiva oficial y hoy celebra su propio campeonato mundial anual.
Los campeones que conquistaron el fondo de la piscina
En la categoría masculina, el neerlandés Zyon Kollen se proclamó campeón del mundo. Kollen ya había sido campeón nacional de esta disciplina antes de disputar el título mundial.
En la categoría femenina, la sorpresa fue mayúscula. Josephine Damen, también neerlandesa y con apenas 17 años, se coronó campeona mundial. Una jugadora que combinó juventud, técnica ajedrecística y capacidad pulmonar para derrotar a rivales con más experiencia.
Un deporte pequeño que el mundo está descubriendo
El campeonato reunió a apenas 40 competidores. Pero las imágenes del torneo se viralizaron en minutos. Millones de personas en todo el mundo descubrieron por primera vez que este deporte existe.
La mezcla de ajedrez clásico y apnea extrema genera un espectáculo visual único. Jugadores sumergiéndose, pensando bajo el agua, subiendo a respirar y volviendo a bajar. Un deporte que pone a prueba el cerebro y el cuerpo al mismo tiempo. Y que, al parecer, está creciendo.

