Las relaciones entre España y Marruecos han sido históricamente complejas debido a diferencias políticas, territoriales y migratorias. Una reciente crisis migratoria volvió a poner de manifiesto estas tensiones cuando miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta, ciudad autónoma española ubicada en el norte de África.
De acuerdo con las autoridades españolas, cerca de 50.000 migrantes lograron entrar en Ceuta por vía terrestre o marítima. Poco después, más de 48.000 fueron devueltos a Marruecos gracias a la cooperación entre ambos gobiernos. Sin embargo, la crisis tuvo un alto costo humano, ya que 57 personas murieron ahogadas mientras intentaban llegar al territorio español.
El gobierno español explicó que esta situación fue aprovechada por las redes de tráfico de personas, las cuales se beneficiaron de una reciente decisión del Tribunal Supremo español que limita la devolución inmediata de quienes llegan por mar. Al mismo tiempo, el Ejecutivo de Pedro Sánchez destacó la colaboración de Marruecos para controlar la frontera y facilitar el retorno de los migrantes.
A pesar de esta cooperación, algunos analistas consideran que Marruecos pudo haber relajado deliberadamente los controles fronterizos, permitiendo el paso masivo de migrantes como forma de presión diplomática sobre España. Esta sospecha recuerda lo ocurrido en 2021, cuando unas 8.000 personas cruzaron hacia Ceuta en medio de una grave crisis política entre ambos países.
Aunque desde 2022 las relaciones parecían haber mejorado gracias al acercamiento entre el presidente español, Pedro Sánchez, y el rey Mohamed VI, continúan existiendo importantes conflictos relacionados con el Sáhara Occidental, las ciudades de Ceuta y Melilla, y el equilibrio diplomático de España entre Marruecos y Argelia.
1. El conflicto del Sáhara Occidental
El principal motivo de tensión entre ambos países es el futuro del Sáhara Occidental. Este territorio fue una colonia española hasta 1975. Marruecos considera que forma parte de su territorio, mientras que la ONU lo sigue considerando un territorio pendiente de descolonización.
Por otra parte, el Frente Polisario, apoyado por Argelia, reclama el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro mediante un referéndum y busca la creación de un Estado independiente.
En 2022, el gobierno de Pedro Sánchez cambió la posición tradicional de España. En lugar de mantener una postura neutral, apoyó el plan marroquí de conceder una amplia autonomía al Sáhara Occidental bajo soberanía de Marruecos. Sánchez calificó esta propuesta como la opción «más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto.
Este cambio permitió mejorar las relaciones entre Madrid y Rabat, aunque para algunos expertos no fue suficiente porque Marruecos desea que España reconozca plenamente su soberanía sobre el territorio.
Mientras tanto, algunos países ya han dado ese paso. Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí en 2020 mediante una decisión del entonces presidente Donald Trump. Posteriormente, Israel hizo lo mismo en 2023 y Francia expresó en 2024 que el futuro del territorio debía desarrollarse dentro del marco de la soberanía marroquí.
2. Ceuta y Melilla
Otro importante foco de conflicto son las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, situadas en la costa norte de África. Marruecos reclama ambos territorios como propios, mientras que España sostiene que forman parte de su territorio desde hace siglos y rechaza cualquier negociación sobre su soberanía.
A diferencia del Sáhara Occidental, la ONU no considera a Ceuta y Melilla territorios pendientes de descolonización, por lo que España entiende que su soberanía es plenamente legítima.
Las tensiones por estos territorios han provocado diversos enfrentamientos diplomáticos. Un ejemplo fue la crisis del islote Perejil en 2002, cuando militares marroquíes ocuparon ese pequeño islote cercano a Marruecos y España respondió con una operación militar para recuperarlo.
Además, la inmigración ha sido utilizada en varias ocasiones como instrumento de presión política. En 2021, durante una disputa diplomática relacionada con el Sáhara Occidental, Marruecos relajó los controles fronterizos y permitió la entrada de miles de personas en Ceuta. En 2022, otras dos mil personas intentaron cruzar la valla fronteriza de Melilla.
3. La relación con Argelia
El tercer elemento que explica la complejidad de las relaciones entre España y Marruecos es Argelia, el principal rival regional de Marruecos.
España intenta mantener buenas relaciones con ambos países porque Marruecos es un socio clave en comercio y control migratorio, mientras que Argelia es un importante proveedor de gas natural y el principal aliado internacional del Frente Polisario.
Cuando España apoyó en 2022 el plan marroquí para el Sáhara Occidental, las relaciones con Argelia empeoraron considerablemente. Sin embargo, con el paso del tiempo ambos gobiernos comenzaron a restablecer el diálogo.
El 20 de julio, Pedro Sánchez visitó Argelia y ambos países anunciaron una nueva etapa de cooperación. No obstante, pocos días después se produjo la nueva oleada migratoria hacia Ceuta. Algunos analistas consideran que esta coincidencia podría interpretarse como una respuesta de Marruecos al acercamiento entre España y Argelia, aunque no existen pruebas concluyentes que lo demuestren.
Conclusión
La relación entre España y Marruecos está marcada por una combinación de cooperación y conflicto. Ambos países colaboran estrechamente en cuestiones como el control migratorio y el comercio, pero continúan enfrentándose por asuntos de gran importancia política y territorial, especialmente el futuro del Sáhara Occidental, la soberanía de Ceuta y Melilla y la influencia de Argelia en la región. Las recientes crisis migratorias muestran que la migración sigue siendo un elemento muy sensible dentro de la relación bilateral y que cualquier cambio en el equilibrio diplomático puede generar nuevas tensiones entre ambos gobiernos.




