El inicio de 2026 llegó con la entrada en vigencia de nuevos impuestos y ajustes tributarios que modifican el panorama fiscal en Colombia. Las medidas, adoptadas por el Gobierno nacional, buscan cerrar el déficit del presupuesto y garantizar la financiación de programas y obligaciones del Estado.
Entre los principales cambios se encuentran aumentos en impuestos al consumo, especialmente sobre bebidas alcohólicas, cigarrillos y productos derivados, que ahora enfrentan tarifas más altas. Estas modificaciones impactan directamente los precios finales que pagan los consumidores.
Otro de los ajustes relevantes afecta al comercio electrónico y a las compras internacionales. Desde este año, bienes importados de bajo valor dejaron de estar exentos del IVA, lo que encarece las compras realizadas en plataformas digitales del exterior, una práctica cada vez más común entre los colombianos.
Asimismo, se amplió el alcance del impuesto al patrimonio, reduciendo los montos mínimos a partir de los cuales se debe pagar y aumentando las tarifas para ciertos rangos. A esto se suman sobretasas en el impuesto de renta para sectores específicos de la economía, especialmente aquellos con mayores ingresos o rentabilidad.
Las medidas también incluyen nuevos gravámenes a apuestas y juegos en línea, que ahora deben tributar IVA, un cambio que impacta a las plataformas digitales y a los usuarios de estos servicios.
Desde el Gobierno se ha señalado que estas decisiones responden a la necesidad de asegurar los recursos públicos en un año clave, marcado por compromisos fiscales y un contexto político de alta sensibilidad. Sin embargo, los cambios han generado debate entre analistas y ciudadanos por su impacto en el costo de vida y la actividad económica.
Los nuevos impuestos estarán vigentes durante todo 2026 y representan un ajuste significativo en la carga tributaria tanto para personas naturales como para empresas, con efectos directos en el consumo, la inversión y el bolsillo de los colombianos.




