Las fuerzas rusas utilizaron un misil Oreshnik —capaz de portar carga nuclear aunque esta vez con munición convencional— contra infraestructura crÃtica y zonas civiles en territorio ucraniano. La acción generó daños en redes eléctricas, cortes de energÃa y protestas diplomáticas por parte de paÃses europeos y aliados, que han calificado el empleo de este armamento como una escalada peligrosa. LÃderes de Reino Unido, Francia y Alemania emitieron condenas públicas y solicitaron una respuesta unificada del bloque occidental.



