Los precios siempre subirán

Mas allá de la discusión a favor o en contra del gobierno, es un hecho que el aumento en el precio de la gasolina incide en el costo de vida
Alvaro Moreno

Por: Alvaro Moreno Díaz

Como nos afecta el precio de la gasolina, mas allá de las discusiones a favor o en contra del gobierno de turno, es un hecho de que el aumento en el precio de los combustibles incide en el costo de las cosas y vemos con sorpresa que toda alza traerá consecuencias económicas a nuestros bolsillos, pero debemos entender que los reajustes son necesarios para que la economía nacional prosiga su camino.

Ante esta situación solo queda armarse de paciencia. En un mundo utópico e ideal, los precios de los alimentos bajarían, habría sobreabundancia, el sueldo mínimo alcanzaría para suplir todas las necesidades básicas y no tendríamos que estar haciendo ‘maromas’ para llegar a fin de mes.

Lastimosamente en el mundo real vemos cómo se incrementan los precios y el dinero ya no alcanza para nada, las elevadas facturas que venimos pagando se incrementan y si sube la gasolina sube todo, eso es algo con lo que debemos convivir.

La inflación, que no es más que el aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios más representativos del consumo de los hogares de un país, va creciendo sin techo. Hacer mercado se está volviendo una tarea difícil de cumplir por falta de plata porque los alimentos están muy caros; el dinero que se recibe en la quincena o la mensualidad ya no alcanza para pagar las mismas facturas y son cada vez más los colombianos que hablan de pedir prestado para poder llegar a fin de mes.

Y pues este es el mundo que nos toca y la inflación siempre estará presente porque, usando ejemplos sencillos: si el transporte público en el que nos movilizamos para llegar al trabajo o cualquier otro lugar, necesita gasolina para movilizarse, pero la gasolina está más cara, existe la probabilidad de que le cobren más por ese servicio. Si los vehículos (camiones y demás automotores de carga pesada) transportan alimentos, y obviamente necesitan gasolina, pues pasará lo lógico, subirá el arroz, los huevos, la carne, el pan, la leche…

Si los recibos de energía están más caros y la señora que arregla la ropa debe pagar más, pues cobrará más por ajustarle el pantalón, que seguro ya le queda más grande que hace unos meses.

Y qué decir de los emprendimientos los cuales pagan ahora un arriendo en un local mucho más caro, si todo está subiendo, se verán en la penosa obligación de subir el precio de lo que oferta.

Con todo esto no quiero justificar el alza de la gasolina, sino más bien indicar que esa es la economía en la que estamos inmersos, sería maravilloso e inviable desde todo punto de vista, que cada año bajen los precios de todo y lo único que suba sea nuestro sueldo. Así, desafortunadamente, no funcionan las cosas. Así que este es un llamado a armarse de valor y resistir y no pelear contra algo que no se puede cambiar.

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