La suerte incierta del planeta

Ricaurte Losada Valderrama

La historia se aceleró de manera más acentuada en relación  a como el ser humano la había proyectado antes. Ocurrió debido a los prodigiosos avances de la tecnología, el conocimiento y las comunicaciones, frente a lo cual las respuestas no han sido suficientes y difícilmente lo serán, pues la globalización  que el fenómeno a producido, a dado lugar al aumento de las asimetrías y, por ende, una de las principales variables para una respuesta adecuada, debiera ser la actuación solidaria de los países desarrollados con los pobres y subdesarrollados.

Este es un importante avance, pero también un problema principal, derivado de la irreversible globalización, que ha aumentado  la concentración de la riqueza, hecho que exige su humanización, lo que podría lograrse huyendo a los extremos y, por lo tanto, combinando capitalismo con socialismo.

Ello exige un nuevo orden mundial, a través del cual se protejan los bienes públicos globales, entre ellos, el patrimonio común de la humanidad, el ambiente, y con él, el cuidado y protección de la amazonia y la defensa  más efectiva de los derechos humanos, entre otros requisitos de las nuevas e indispensables relaciones internacionales.

Pero para lograrlo es necesario y, de pronto, indispensable, que los países estén  de acuerdo en la determinación y puesta en marcha de unas políticas comunes, es decir, que surja un verdadero constitucionalismo global, a través del cual haya un compromiso establecido y, por lo tanto, de obligatorio cumplimiento para todos los Estados, apartado de obligaciones fragmentarias y parciales y con un ente, que podría ser por ahora Naciones Unidas, con poder, capacidad y presupuesto, encargado de su ejecución y cumplimiento.

Pero este no es un propósito de fácil concreción y ejecución, pues existen muy diversos factores a vencer. Mientras tanto la suerte del planeta estará un tanto a la deriva.

Digresión: Celebro volver a escribir para el Diario del Sur. Saludo a don Hernando Suárez, excelente hacedor del sur y de Colombia, a todo su equipo y, por supuesto, a los lectores.

Por  Ricaurte Losada Valderrama

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