La injustica ambiental y la COP 27

El Papa Francisco afirma: Lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá.
Ricaurte Losada Valderrama

Por Ricaurte Losada Valderrama

Vivimos en un mundo complejo, con inmensos problemas. Por lo tanto, lleno de retos para nuestra existencia como humanidad, entre los cuales el más grande es la crisis climática que hemos causado durante tantos siglos.

Las expresiones más recientes de este grave problema son los huracanes Iota que destruyó gran parte de la infraestructura de Providencia y Santa Catalina, Julia que produjo múltiples destrozos en la Guajira, sectores de la Costa Atlántica y San Andrés, así como Ian en Estados Unidos.

Con relación a algo de las angustiantes expresiones anteriores a estas, bastan las palabras de Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas: “la magnitud de fenómenos recientes, como las olas de calor en Europa, las inundaciones en Pakistán o las sequías prolongadas en China, el Cuerno de África y Estados Unidos, no tienen nada de natural: representan el precio que hay que pagar por la adicción de la humanidad a los combustibles fósiles”.

En medio de este panorama que niega vidas, sosiego y genera gran confusión en el presente y, sobre todo hacia el futuro, en el actuar de la justicia en Colombia, con frecuencia, debido esencialmente a su politización, se presentan situaciones tan extremas que muchas veces hasta el derecho fundamental de defensa se intenta convertir en delito y Jesucristo, el mismo hijo de Dios, murió por la justicia.

El Papa Francisco afirma: Lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá».

El Papa Francisco pregunta ¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos suceden? y afirma: Lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá.

Esta columna busca ser una antesala a la conferencia de la ONU sobre el cambio climático -COP27- Cumbre Anual que realiza la Convención Marco de las Naciones Unidas, donde se reúnen los 196 países más la Unión Europea- que se desarrollará entre el 6 y el 18 de noviembre en Egipto, donde los Estados debieran asumir compromisos más ambiciosos para mitigar los efectos del cambio climático y cumplirlos a cabalidad antes de que sea demasiado tarde.

Debe tenerse presente que los ministros de medio ambiente y delegados de unos sesenta países abrieron la Pre COP 27, con el objetivo de preparar los esfuerzos para luchar contra el cambio climático y ayudar a los países pobres a afrontarlo. La cita informal fue una preparatoria de la conferencia anual sobre cambio climático.

Hay que también decir que el presidente Gustavo Petro quiere que Colombia sea líder de los debates climáticos a nivel mundial. Sin embargo, para lograrlo falta afinar temas claves, como mejorar el peso del país a través de alianzas estratégicas. La COP 27 será su primer gran escenario, pero ella está muy cerca para dejar todo ajustado.

En consecuencia, el país necesita un plan concreto para una cumbre que estará llena de desafíos, como resolver el problema del financiamiento de países ricos a pobres, terminar las discusiones de pérdidas y daños y actualizar las contribuciones determinadas a nivel nacional, con el fin de cumplir lo planteado por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, en cuanto a limitar el aumento de la temperatura en este siglo a menos de 1.5 grados con respecto a épocas preindustriales.

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