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El Periódico, más empleo para los colombianos
Juan Miguel Narváez Eraso

Si bien es cierto en Colombia son escasas las fuentes laborales, sobre todo para quienes hemos estudiado comunicación social, El Periódico de los colombianos se constituye en una buena opción no solo para el ejercicio periodístico sino también para el desarrollo económico, social e intelectual de la Capital de la Republica y por supuesto para el resto de la nación.
Con este nuevo medio de comunicación impreso, que por cierto ha generado expectativa entre los lectores no solo de la ciudad de Pasto sino del resto del país por su variedad informativa y la manera de contar los hechos, son varios los pastenses que a través de El Periódico se enteran del diario acontecer de la nación y el mundo.
Gracias a esta nueva empresa editorial, liderada por su director nacional Hernando Suárez Burgos, las actuales generaciones tienen la oportunidad no solo de explotar su talento profesional sino proyectarse social y académicamente.
A la actualidad cultural, política, comunitaria y económica entre otras tendrán acceso los colombianos a través de este rotativo cuya primera edición el fin de semana gustosa reposó en los hogares y escritorios de las oficinas de la capital nariñense y del resto del país.
Con ese titánico proyecto don Hernando Suárez Burgos, quien en Pasto dirige también a DIARIO DEL SUR, son numerosas las familias que cuentan con un sustento para la satisfacción económica de sus necesidades. Por ello también serán muchos los voceadores que en su recorrido por las distintas calles de la capital de la República y el país mejoren sus ingresos para la alimentación y educación de sus hijos.
A través de El Periódico se demuestra que los nariñenses estamos en capacidad de sacar adelante ambiciosos proyectos para el progreso de toda una nación que se debate entre el desempleo, el analfabetismo y la falta de seguridad social entre otras necesidades de las comunidades más vulnerables por la pobreza.
Para combatir esas necesidades básicas insatisfechas esta nueva Casa Editorial a través de sus espacios comunitarios liderará propuestas y soluciones para contribuir con el desarrollo de las comunidades más abandonadas. Por ello y por mucho más con El Periódico, su director y todo el equipo periodístico escribirán la nueva historia de Colombia.

Pizarrón
¿Dónde está la franja amarilla?

Pablo Emilio Obando A.

Hace ya una década el escritor y pensador colombiano William Ospina publicó su ensayo “¿Dónde está la franja amarilla?”; en él trata de explicar el porqué de la crisis colombiana. Sin duda alguna que el país no sería el mismo si los colombianos nos hubiésemos detenido a reflexionar sobre sus proféticas y juiciosas aseveraciones. Dice William Ospina que la idea de escribir el ensayo surgió a raíz de la pregunta que le formulara una extranjera: “No entiendo… con el país que ustedes tienen, con el talento de sus gentes, por qué se ve Colombia tan acorralada por la crisis social; por qué vive una situación de violencia creciente tan dramática, por qué hay allí tanta injusticia, tanta inequidad, tanta impunidad. ¿cuál es la causa de todo eso…?”.
Expresa el autor de “¿Dónde está la franja amarilla?” que su primera reacción ante este interrogante fue el intentar dar una respuesta, “pero fueron tantas las cosas que se agolparon en mí que ni siquiera supe cómo empezar…”. Más adelante confiesa que sintió “que aunque hablara sin interrupción la noche entera, no lograría transmitirle del todo las explicaciones que continuamente me doy a mí mismo, tratando de entender el complejo país al que pertenezco…” y manifiesta que “muchas de mis explicaciones no le habrían gustado a mi amiga, o la habrían puesto en conflicto con su propia versión de la realidad”.
Pero era evidente que esta extranjera y, además, su amiga, merecía una explicación, como la merecemos la inmensa mayoría de colombianos que diariamente nos formulamos la misma pregunta… “Por qué tanto conflicto en un país tan bello y rico como Colombia”. ¿Existe en esta crisis alguna particularidad exclusiva de los colombianos…, somos una realidad única que nos vuelve diferentes con el resto de países latinoamericanos? La respuesta de Ospina es Sí: “Colombia es hoy el país con mayor índice de criminalidad en el planeta, y la inseguridad va convirtiendo sus calles en tierra de nadie. Tiene a la mitad de su población en condiciones de extrema pobreza, y presenta al mismo tiempo en su clase dirigente unos niveles de opulencia difíciles de exagerar…”. Tan difíciles pero tan cotidianos que ya colombiano alguno se alborota por la noticia publicada en los principales diarios nacionales donde se da cuenta de que un embajador tiene a su disposición seis empleadas de servicio doméstico con sueldos de seis millones de pesos cada una; como si la pobreza que vive el resto del país no existiera o, como si los sueldos de hambre que deben padecer cientos de colombianos fueran simplemente datos estadísticos que nos permiten implorar la caridad de los países ricos e industrializados. Porque al fin y al cabo en Colombia la caridad ya es una empresa rentable y lucrativa que deja pingües ganancias para el empresario de turno. Podría decirse: “mostradme un pobre y os captaré una fortuna”. Fortuna, que, lógicamente, enriquece al filántropo de turno y envilece a quien recibe las migajas de tan venerable acción.
Pero volvamos a lo nuestro. Sentencia William Ospina –y esto tiene mucho que ver con la Colombia y los colombianos de hoy-: “La guerrilla, el narcotráfico y la delincuencia común no pueden ser conjurados con meras soluciones policivas, su desaparición no depende de una costosísima política de guerra. La guerra puede servir para justificar presupuestos gigantescos, pero no para alcanzar la reconciliación ni la superación efectiva de esos conflictos…”. Y eso lo sabemos con certeza los colombianos, a pesar de vivir atontados con el discursito de Alvaro Uribe que prometió hace cinco años una reconciliación nacional a punta de bala y plomo que lo único que ha generado en el pueblo colombiano es hambre, pobreza y miseria. Nos duele decirlo, pero es verdad; los colombianos erramos nuestro camino y dentro de diez años continuaremos repitiendo las desgarradoras palabras de William Ospina: “Después de siglos de un esfuerzo vergonzoso y esnob por fingir ser lo que no somos, es urgente descubrir qué es Colombia; que surja entre nosotros un pensamiento, una interpretación de nosotros mismos, una alternativa de orden social, de desarrollo, un sueño que se parezca a lo que somos”. Un sueño donde la guerra no sea nuestra realidad más próxima.

peobando@gmail.com

¿Compra de votos?

Grandes titulares ocupan primeras páginas, ¿creerán que realmente es una noticia la compra de votos? No han vivido en nuestro país en época electoral, no han vivido la política, desconocen la realidad política del país o intentan llamar la atención del poco porcentaje de votos de opinión para ayudar a buscar soluciones a los delitos contra el sufragio.
No sé hasta dónde servirá de freno de mano la divulgación de los topes para cada aspiración, por parte del Consejo Nacional Electoral, si todos conocemos los innumerables mecanismos que existen para no cumplirlos y violarlos olímpicamente. Se conoce que existen campañas que los sobrepasan muchas veces. Estas limitaciones económicas se tienen en cuenta más para las campañas pobres que para las multimillonarias, que entre otras cosas no se sabe de dónde le ingresan los recursos. Tal vez para lavar dinero, comprometer una administración o coaccionar una actitud en alguna corporación. Total, las elecciones es el tiempo de la danza de los millones. Brota el dinero. ¿De dónde?, no sabemos, pero que brota, brota.
La compra de votos no ocurre solamente por parte de los candidatos, que es lo que “normalmente” sucede en nuestro país; quienes gracias a sus dádivas han encarecido notoriamente las campañas limitando las aspiraciones de líderes populares, sino por parte de sus patrocinadores oficiales. Las administraciones departamentales, municipales, instituciones gubernamentales y, lo peor, de empresas de salud como las ARS y EPS. Pero más grave, las empresas de servicios públicos quienes utilizando los dineros públicos orientan contrataciones y nombramientos a favor de tal candidato. Infortunadamente los organismos de control tal vez se vuelven partícipes y la impunidad de nuestra justicia lo permite.
Según la Misión de Observación Electoral, el 52% del país se encuentra en riesgo electoral por el conflicto armado, el narcotráfico o los dos. Limita el desplazamiento y encarece los votos, como en las regiones costeras donde un voto tiene un costo muy alto y los grandes capos lo pagan al doble.
Infortunadamente el programa de gobierno de un candidato solo lo tiene en cuenta un pequeño porcentaje de colombianos que es, tal vez, el escaso rango que se gana con estos argumentos, junto a la calidad y trayectoria del candidato.
La disminución de partidos o movimientos, la ley de bancadas, los topes de gastos, la limitación para nombramientos y contratación, no han servido para limitar la compra de votos.
Considero que el voto obligatorio debe establecerse, pudiendo votar en blanco, que sería su mejor forma de protestar o marcar mal, que también le permitiría esta opción. El castigo, no solo para el candidato sino para el partido o movimiento que avaló al candidato comprador de votos, amén del compromiso judicial y la inhabilidad para volver a participar en política. ¿Pero quién legisla para estas reglamentaciones?, si los mayores compradores de votos son los mismos congresistas. Total, ¿para qué estos titulares? No pidamos tanto.

JOAQUIN OLMEDO PAZ ANAYA
pazanaya@gmail.com


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LIBRA
(23 de agosto - 22 de sept.)
Hoy Saturno está entrando en tu primera casa. Momento para crecer interiormente, para cambiar ideas y empezar a ver nuevas soluciones o alternativas. Empieza a conocerte mejor, a valorar tus habilidades y aceptar tus imperfecciones. Sal de pensamientos y costumbres viejas que no te sirven para nada. Tu afirmación: ''Soy un ser más positivo y alegre''. Números de suerte: 1, 20, 44




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