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San Juan de Pasto, mayo 09 de 2008

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Más apoyo para el cine
Karol Yaqueno
En Pasto comienza a surgir una nueva propuesta encaminada a fomentar la cultura cinematográfica a partir del interés de un grupo de realizadores que están impulsando y promoviendo el amor por el séptimo arte.
Giovanni Insuasty, reconocido productor de cine y presidente del Consejo de Cine y Audiovisuales de Nariño, es el encargado de apoyar los proyectos de los jóvenes inquietos por la realización de producciones cinematográficas. Para hacer realidad las propuestas de los jóvenes el Consejo de Cine y Audiovisuales de Nariño ha diseñado una propuesta de inversión en el sector cine para ser presentada a la Alcaldía de Pasto a través de la Dirección Municipal de Cultura, con lo cual se pretende invertir en la formación de realizadores, estímulos a realizadores, convivencia y formación de públicos.
A pesar de que a Pasto llega muy poco el cine que se produce en el mundo, es válido reconocer el esfuerzo de los cine clubes de la ciudad por su aporte a la cultura cinematográfica, especialmente a la formación de públicos. A través de los ciclos de cine se procura presentar cintas de reconocidos directores a nivel mundial para que los pastusos logren llenar vacíos culturales que les hacen sentir un desconocimiento por estar alejados de las buenas obras mundiales.
El llamado es para que las universidades, el Consejo de Cine y Audiovisuales de Nariño, el Fondo Mixto de Cultura y las instituciones encargadas de apoyar la cultura adelanten más procesos encaminados a apoyar a los jóvenes talentosos que quieren hacer cine, música, pintura y danzas entre otras.
La verdad es que gracias a los cineclubes Pasto está viendo varias cintas premiadas a nivel mundial. En este momento la oferta es variada y de calidad. Lo mejor es que los productores de Nariño pueden mostrar por primera vez sus realizaciones en este tipo de sitios que prestan sus instalaciones sin costo.
El festival de cine que realizan en Pasto a finales de año Juan Argoty y Yovanni Insuasty, es una gran ventana cultural no sólo de las producciones regionales sino también nacionales e internacionales.
Puedo decir que el común de la gente está conforme con las películas que ve porque simplemente desconoce la existencia de otras propuestas y otros lenguajes.
Aquí en Pasto sí existe un público cualificado que está creciendo, que se hace sentir cuando asiste a festivales y cineclubes, lee críticas, ojea revistas. Pero algunos se siguen preguntando con tono de reclamo, por qué no hay mayor oferta, calidad de películas y más lugares de exhibición en Pasto.

El futuro comercial
Guillermo Andrés Ortega Díaz

Hace unos 10 años nadie pensaba que el comercio electrónico sería una opción para comprar. La mayoría de personas ni se imaginaban qué repercusiones tendría esta nueva forma de comprar y vender algún producto.
Ahora se puede decir que el comercio digital ocupa un lugar privilegiado a la hora de adquirir un producto, un bien o servicio, y las cifras así lo demuestran. Según un estudio de Fedesarrollo, 5 de cada 10 personas en Colombia han hecho transacciones comerciales vía Internet. Es que en esta red de redes usted puede ofrecer desde un simple CD hasta el más moderno y sofisticado auto último modelo; se puede pagar los servicios, comprar vivienda, ropa, elementos para el hogar, y adquirir hasta la más hermosa mascota, sea perro, gato, hamster o lo que usted quiera… Todo está a la mano, sólo basta con un "clic" y el producto llegará directamente a su puerta, sin ningún recargo. Hasta le puede hacer la "rebajita"…
Pero el comercio electrónico no es tema del futuro, sino una realidad en todo el mundo. Sin embargo en unos países es más avanzado y masificado que en otros. El impacto del comercio electrónico es y será cada vez más importante, tanto en las empresas como en la sociedad. Para aquellas empresas que exploten su potencial están aseguradas comercialmente. El comercio electrónico ofrece la posibilidad de aumentar las expectativas de los clientes y permite crear nuevos mercados. Hoy en día la mayoría de empresas, incluyendo aquellas que tratan de ignorar las nuevas tecnologías, se verán afectadas también por todos estos cambios.
Según un estudio de los expertos en informática Colombia se encuentra en una muy buena posición ya que presenta un crecimiento aproximado del 10% anual, no obstante nuestro país, comparado con Chile o Brasil, está en una posición regular.
Entre los países con un alto grado de desarrollo en comercio electrónico están Suecia y Dinamarca, quienes en el tema de conectividad se encuentran muy avanzados y en consecuencia la misma penetración del internet facilita el comercio a través de la red.
Por eso, señor lector, si usted no ha realizado una transacción virtual es la hora de tener esta experiencia comercial. Todo lo que usted quiera en menos de un segundo lo podrá adquirir, sin filas, ni tropezones y 100% seguro. Por eso el comercio digital es y será la mejor alternativa para realizar sus transacciones.


TRAGACANTO
Compre uno y lleve dos

Dice un estudio sobre el comportamiento de los colombianos con referencia al uso del dinero, que lo común es pensar en contar con recursos para gastarlos de manera inmediata o para guardarlos y sentir placer con sólo pensar en lo fácil que sería obtener todo cuanto la gana pida.
Los investigadores afirman, sustentados en el estudio realizado, que la mayoría de los colombianos, e inclusive de latinoamericanos, sólo piensan en obtener dinero primero para darse sus gusticos, en segundo lugar para satisfacer necesidades, resolver problemas y casi nunca piensan en prevenirlos. Ejemplos que pueden ilustrar esta forma de actuar con la platica los hay.
Si usted no lo hace tal vez tenga más de un amigo perteneciente al grupo de aquellos que prefieren aplazar el pago de una cuota de la hipoteca para poder hacer uso de todo o parte de ese dinero en la fiesta de la primera comunión o en el regalo que debe llevar porque no puede perderse la invitación o quizá piense que de no aprovechar la promoción no tendrá otra oportunidad para irse de paseo a Cuba, San Andrés Islas o Manta.
La reacción común a todos los colombianos ante la posibilidad de contar con dinero no es otra diferente a la de guardarla o la de poder salir de compras pero sin atender las carencias reales, simplemente se busca poder adquirir cosas sin que importe mucho su utilidad, la necesidad de su servicio y la calidad. Esta actitud quizá es la respuesta a la pregunta ¿por qué en Colombia hasta en el poblado más pequeño existe un centro comercial? Podrá no contar con hospital o institución educativa, pero sí con un espacio dedicado a satisfacer la necesidad de comprar cualquier cosa a cualquier costo. Comprar, gastarse todos los billetes existentes en los bolsillos y en las carteras, adquirir esto aquí y lo de allá comprometiendo el salario del próximo mes y las primas y bonificaciones de todo el año por anticipado es el comportamiento característico de una sociedad que aún no ve en el dinero la oportunidad para realizarse con atención en la calidad de vida.
Se piensa en estar repletos de cosas pero no en contar con lo esencial y lo útil. Muchas familias viven hacinadas en casas que amenazan ruina, pero cuentan con 3 televisores, 5 grabadoras, equipo de sonido bien grande, DVD y muchas cosas más arrumadas en todas las esquinas, o porque ya no sirven o porque nunca se supo para qué servían. Pues como los colombianos lo que mejor hacen con el dinero es gastarlo, los comerciantes han convertido cada mes del año en tiempo de promociones y cada uno de los 365 días del año en la oportunidad para meter en las casas todo cuanto pueden ofrecer en combos y remates, pues no les es difícil convencer al cliente proclive al derroche injustificado, de lo bueno, bonito y barato que resulta adquirir cualquier bisutería sin reparar mucho en el valor de uso y el costo de la calidad como sustentadores del precio real de la mercancía adquirida.
El dinero debería servir como medio para cumplir metas relacionadas con el posicionamiento social y no para enmascarar la frustración de no poder estar entre los de verdad ricos. Situación en la que caen los capos del narcotráfico a quienes se los encuentra rodeados de artilugios, malgastando la vida apoltronados sobre rimeros de dólares. Pero no sólo a ellos, también a aquellos funcionarios públicos cuya moral resulta ser tan elástica como el saco de sus ambiciones por lo que terminan apropiados de cuanto recurso del Estado les cae en las manos.
Sí, el estudio sobre el manejo del dinero en culturas como la colombiana también pone en evidencia la consecuencia más grave de contar con la platica sólo para no quedarse con las ganas de comprar. Esa consecuencia es el deterioro de la ética y la laxitud moral en la que cae el grueso de la sociedad, dispuesta a aceptar como normal que se entregue al delincuente vivo o muerto, entero o por pedazos, sólo si existe la oferta de una recompensa. Una sociedad que no ve peligro alguno en el delincuente que apuesta a quedarse con el que más plata le ofrezca, sin pensar en el significado de la legalidad y la ilegalidad. El costo social de esta manera de ser y vivir es el tener que contar en la llamada clase dirigente, no con una sino con varias Yidis Medinas y muchos Teodolindos Avendaños.
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