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Militares apelarán condenas
Histórica condena por caso Jamundí
Durante la lectura del fallo, los militares se mostraron tranquilos. Cuatro
oficiales vistieron su traje de honor. Al inicio de la sesión abrazaron
a sus familiares.
En audiencia pública se conoció la condena de 54 años
que le fue impuesta al coronel (r) Bayron Carvajal, quien junto a catorce
militares más fue encontrado responsable de la muerte de diez policías
de la Dijín y un civil, en hechos ocurridos el 22 de mayo del 2006
en zona rural de Jamundí.
Por el mismo hecho fue sentenciado a 52 años de cárcel el
teniente Harrison Eladio Castro Aponte, mientras que los sargentos Jaime
Humberto Montenegro y José Aurelio Palacios Mosquera, el cabo Elver
de Jesús Osorio y los soldados profesionales José Porras
Mantilla, Luis Eduardo Carvajal, Wilson Pineda, Julián Pomeo, Mauricio
Arcángel Ramírez, Paulo Emilio Riaño, Nelson David
Posso, José Geiner Peñaranda, Carlos Fernando Erazo y Julio
César Rosero, deberán pagar una condena de 50 años
cada uno.
Así lo determinó el juez cuarto penal especializado, Edmundo
López Guerrero, durante la lectura del fallo condenatorio en el
Palacio de Justicia, dando así fin al sonado 'Caso Jamundí'.
Con
pleno conocimiento
Durante la audiencia, que tuvo una duración de siete horas, el
juez López concluyó que los quince militares del Batallón
de Alta Montaña No. 3 actuaron con pleno conocimiento y convencimiento,
aprovechándose del estado de indefensión de las víctimas.
Señaló que dada la hora en que ocurrió el hecho (5:50
p.m. - 6:20 p.m.), la luz del día era suficiente para observar
y distinguir los vehículos en que llegaron los agentes del grupo
Comca (Comisión de Cali) de la Dijín con el informante Luis
Eduardo Betancourt a la finca La Cristalina, donde sucedieron los crímenes.
Además, los policías portaban chalecos con distintivos de
la Dijín, lo que según el juez, demuestra que los militares
sí sabían quienes eran las personas a las que les dispararon.
"Los militares acostumbrados a enfrentar subversivos, difícilmente
podían haber sido sorprendidos bajo el pretexto de que no tuvieron
tiempo para identificarlos", manifestó.
Asimismo, subrayó que por la distancia en que la que se encontraban
los policías (a 50 metros) "no se accionan armas sin saber
a qué o a quién disparar".
Para el juez, también quedó desvirtuada la versión
de una llamada 'Misión táctica Ballesta', a través
de la cual los militares trataron de justificar su presencia en la zona,
con el fin de evitar el secuestro de un ciudadano de origen español,
según ha dicho Carvajal, y para repeler un ataque terrorista de
las Farc.
Eso quedó evidenciado, según el juez, en que el teniente
Castro "usó fusiles y algunas granadas" para enfrentar
una acción de la guerrilla. "Si estaba tan convencido, no
resulta razonable tanta seguridad para eliminar al enemigo y no solicitar
apoyo del grupo Antílope".
El magistrado considera que fue un traspiés la afirmación
del teniente Aponte: "No sabíamos con quienes nos enfrentábamos,
asumimos que eran de las Farc".
Pruebas clave
La Fiscalía dice que hubo llamadas entre Carvajal, el soldado
Mahecha y Luis Betancourt, el informante muerto. Unos mensajes marcaban
la emboscada: "A las 18 todos debían estar en sus posiciones".
Según el CTI, los militares se ubicaron en siete zonas estratégicas
en forma de 'U', para hacer la emboscada. De 150 vainillas recuperadas
en el lugar de los hechos, 117 corresponden a armas de los militares.
Sergio Berrío fue llamado a declarar por la defensa, pese a que
figuró como testigos de Fiscalía. Dijo que se dejó
tentar por ofertas de salir del país, pero que no vio rematar a
nadie. Fiscalía dice que él escuchó súplicas
de los policías.
En
sus propias palabras
"Justicia tenía que hacerse, estaba demostrado con las pruebas
recaudadas, este juicio tenía que salir bien. Quedo tranquilo".
Manuel Rodríguez, padre del subintendente Julián Andrés
R.
El
hecho
El caso se presentó el 22 de mayo del 2006 cuando diez hombres
del grupo Comisión Cali (Comca) de la Dijín y un civil que
les servía de guía fueron emboscados por catorce militares
adscritos al Batallón de Alta Montaña.
El ataque se presentó en el corregimiento de Potrerito, jurisdicción
de Jamundí, justo en un callejón frente al hogar geriátrico
Mi Casita, en la parcelación Cristales. El combate duró
32 minutos, en los que se dispararon 150 balas, 114 de las cuales eran
de los militares. De acuerdo con la Fiscalía, los uniformados atacaron
a los policías con armas largas y granadas.
Lo
que no se resolvió
La principal pregunta que en el polémico 'juicio Jamundí'
no se resolvió fue por qué los militares mataron a los hombres
de la Dijín. La hipótesis que más sonó fue
la participación del narcotráfico, pero esta idea no fue
comprobada durante el proceso jurídico.
Esa versión indicaba que los militares protegían una caleta
llena de dinero propiedad del narcotráfico, más específicamente
del 'Indio William', hombre de Diego León Montoya.
La
condena más alta
Los 54 años que el juez Edmundo López impuso a Bayron Carvajal,
por considerarlo el determinador del ataque en el que murieron diez miembros
de la Dijín y un civil, se convirtió en la condena más
alta por homicidio que haya recibido un militar en Colombia. De acuerdo
con el abogado Víctor Hugo Vallejo, en otras ocasiones se ha aplicado
la máxima pena (60 años) a civiles e, incluso, además
de cargos de asesinato se han sumado los de secuestro, por lo que se ha
aumentado el castigo.
De otro lado, Vallejo explicó que las penas de Carvajal y los otros
militares pueden no ser cumplidas en su totalidad debido a los recursos
de apelación. Además, por actividades como estudio y trabajo
durante el tiempo que permanezcan recluidos, los uniformados podrían
llegar a purgar tres cuartas partes de lo impuesto. En el caso de Carvajal,
serían al menos 27 años efectivos de prisión.
La
defensa apeló
"Vamos a interponer los recursos de ley, hay varios registros en
los que el juez se equivoca. Insistimos en que no quedó demostrada
la teoría del caso de la Fiscalía. Yo pedí 118 registros
de audiencia y un gran número de pruebas. Son 130 páginas
de la sentencia que tengo que verificar con cada registro de audiencia",
afirmó Yudy Castro, de la Defensoría Militar, quien le pedirá
un mes al Tribunal Superior de Cali para verificar los registros de audio.
La abogada sostuvo que el perito de la Fiscalía, Nelson Isaza Yepes,
no logró comprobar las intenciones criminales en los mensajes de
texto entre el coronel Carvajal y el sargento Luis Mahecha.
Por su parte, Juan Carlos Carvajal, hermano del coronel (r) Bayron Carvajal,
expresó que "esta condena es una cadena perpetua. Sabemos
que esto no termina acá, sino que la lucha comienza, en unos años
vamos a estar diciendo otras cosas, cuando magistrados den un fallo que
revoque lo que el juez ha dicho. Aspiramos que haya más objetividad,
porque la argumentación del juez fue llena de supuestos y no de
certezas".
De igual manera, los familiares de los soldados presos insistieron en
la inocencia de sus seres queridos y en que primó la presión
política en el proceso judicial.
Vistazo
al país
Por seguridad
MAGANGUE.- La Iglesia Católica en el Magdalena Medio trasladó
a los sacerdotes amenazados de muerte por grupos que dicen pertenecer
a la banda emergente de las Aguilas Negras. La Diócesis de Magangué,
Bolívar, trasladó a dos de los tres sacerdotes amenazados
de muerte en el sur de ese departamento.
Duro invierno
MEDELLIN.- Son más de tres mil las personas afectadas por el invierno
en Antioquia. El desbordamiento del río Cauca afectó a 20
familias conformadas por 70 personas. En el departamento se declaró
la Alerta Amarilla para prevenir tragedias ante la ola invernal que azota
a la capital antioqueña.
Destinan recursos
BOGOTA.- Durante la Cumbre de Gobernadores que se celebra en Bogotá,
el ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Juan Lozano
Ramírez, anunció la ejecución de recursos por $9,2
billones para ampliar la cobertura de agua en todo el territorio colombiano.
Deuda de energía
CALI.- Mil 63 millones de pesos deben desde hace varios meses por el
servicio de energía los hospitales San Vicente de Paúl de
Palmira, el Departamental de Buenaventura y el San José de Buga.
Los directivos de los centros hospitalarios se han negado en varias ocasiones
a cancelar la deuda pese a los continuos requerimientos de la Empresa
de Energía de Pacífico, Epsa.
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