Primera Página
Al Cierre
Barrios

Cartas

Deportes
Editorial
Ipiales
Judiciales
La Ciudad
Municipios
Nacional
Opiniones
Política
Putumayo

Tumaco

Deportivísimo






 

San Juan de Pasto, mayo 08 de 2008

JUEVES

Archivo Mensual
L
M
M
J
V
S
D
- - - 1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31 -
- -




ENCUESTA


¿Está de acuerdo con el proyecto de ley a través del cual se cobraría peaje a los motociclistas?

Si: No:
Si:
%
No:
%
Número de votos:

FIGURA DE HOY
El gestor cultural Milton Portilla Rodriguez se destaca por su trabajo en favor de la recuperación de las tradiciones ancestrales y quien por décima tercera vez logró adelantar el Festival de Músicas y Danzas Andinas, el cual contó con la presencia de más de 150 artistas en escena y más de 5 mil asistentes.













diariodelsur@diariodelsur.com.co

PEON
Dilema sobre planes de desarrollo

"El primero que cercó un campo dijo: Esto es mío, fue el primer factor de infelicidad humana".
Roseseau

Luis Eduardo Solarte Pastás

La globalización tiene raíces históricas profundas, pero su avance durante las últimas décadas ha sido particularmente rápido. Sus manifestaciones más notorias son el crecimiento de mercados internacionales de capitales y los procesos de concentración económica en el ámbito mundial liderados por las empresas transnacionales. La capacidad de las grandes empresas para planificar crecientemente sus actividades ha dado lugar, a su vez, a una bonanza de inversión extranjera directa sin precedentes.
Todos estos procesos representan oportunidades para los países en vías de desarrollo, aunque también riesgos. De allí, como muy bien lo anota el tratadista Rafael Ojeda Suárez, para poder enfrentar la globalización con resultados positivos es hace necesario "la construcción de un nuevo estilo de desarrollo para los países de la región con profundas transformaciones económicas, sociales y políticas y aun de valores esenciales al interior de las sociedades latinoamericanas".
En ese orden de ideas, para lograr ese propósito es indispensable que se piense globalmente y se actúe localmente, máxime si se tiene en cuenta que el proceso de globalización avanza de manera vertiginosa en el escenario de la economía, pero conllevando en que al mismo tiempo se presenten abismos entre desarrollo y subdesarrollo, riqueza y pobreza.
En esos términos "los dilemas que enfrenta Colombia como del resto de América Latina hoy no son muy diferentes a los que se propusieron hace una década y a los que enfrentan todas las sociedades del mundo contemporáneo: cómo hacer posible la modernización económica en la era de la globalización, con equidad y democracia. La complejidad entre estos objetivos ha sido esquiva en Colombia como en los demás países de la región porque la globalización genera fuertes tensiones distributivas y, al mismo tiempo, reduce los márgenes de acción de los Estados para enfrentarla".
Dentro de esos parámetros cobra importancia el término desarrollo sostenible, exigiendo un tipo de desarrollo que aporte mejoras reales en la calidad de vida humana, conservando la vitalidad y diversidad de la tierra. "Se demanda un desarrollo cuyo eje sean las personas y se centre en el mejoramiento de la condición humana y que esté basado en la conservación y mantenga la variedad y la productividad de la naturaleza", en donde su denominador común sea la seguridad alimentaria.
Pero para ello se requiere, como sostiene Ojeda Suárez, es que los gobiernos "municipales o microrregionales hasta los niveles nacionales" diseñen y apliquen "sistemas de gestión capaces de fomentar y conciliar tres grandes objetivos que en teoría llevarían al desarrollo sustentable: el crecimiento económico, la equidad (social, económica y ambiental) y la sustentabilidad ambiental".
Para llegar a ese proceso, entonces, es urgente "lograr el monitoreo, seguimiento y evaluación del desarrollo sostenible". Pues "los retos y desafíos están en la lectura de lo conceptual, de lo teórico y de lo práctico en su instrumentación", lo que en conjunto con la información y el conocimiento que se tenga de una localidad se puede desarrollar nuevas oportunidades que permitan consolidar el desarrollo sostenible en forma endógena, sin que las políticas de globalización se conviertan en un obstáculo para el progreso y el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades.
Ante ese panorama caben dos interrogantes, sobre todo cuando ahora la Asamblea y los concejos se aprestan a aprobar los denominados planes de desarrollo, primero, ¿será que en esta sección del país, tanto a nivel departamental como municipal, los tan alardeados y pregonados planes de desarrollo están orientados dentro de premisas y principios que guían un desarrollo sostenible? Y, segundo, ¿será que gobernador y alcaldes, así como diputados y concejales, saben lo que es desarrollo sostenible? He allí el dilema...

solarpastas@hotmail.com

Los demonios de la inflación

Juan Camilo Restrepo

"El nivel bajo de inflación de un solo dígito es incuestionablemente uno de los más valiosos bienes colectivos del país", dice el ex ministro Eduardo Wiesner en un importante libro que acaba de publicar.
Y es cierto: la inflación moderada es un activo que los colombianos debemos preservar a toda costa. Su mantenimiento hay que convertirlo en un gran propósito nacional. Desde cuando en 1999 el país logró ubicarse en el grupo de economías con variaciones de precios inferiores al 10% la estabilidad macroeconómica ha retoñado en Colombia.
Nada hay que distribuya de peor manera el ingreso o que empobrezca más a los débiles y enriquezca más a los opulentos que las inflaciones desbocadas. Los índices de inflación moderada son una condición necesaria -aunque no suficiente por supuesto- de toda política social seria.
Por eso lo que está sucediendo en materia inflacionaria debemos seguirlo con suma atención. Nada que tenga que ver con la evolución de los precios puede mirarse con indiferencia.
Los datos para el mes de abril resultaron más tranquilizadores de lo que en algún momento se temió. Todo parece indicar que aunque no se cumplirá este año con la meta señalada por el Banco de la República no estamos frente a un desbordamiento inflacionario. Las lluvias del último mes han facilitado una normalización de las cosechas de alimentos producidos en el país. Empero, los cereales importados, los combustibles y muchos precios de no transables y aun de bienes controlados como los educativos y los servicios públicos, siguen mostrando crecimientos anormalmente altos.
El Banco de la República tiene agotado el espacio político y técnico para seguir aplicando la política de elevar las tasas de interés. Hacerlo sería suicida. Y tanto más cuando en Estados Unidos se siguen bajando las tasas de referencia del FED. El incendio revaluacionista ya está lo suficientemente grave como para que se le continúe echando gasolina con sucesivas elevaciones de las tasas de interés del Banco de la República.
Nuestro Banco Central debe mantener una observación atenta pero no histérica del comportamiento de los precios. Y no actuar sino cuando vea que es absolutamente indispensable hacerlo. Por el momento ese no parece ser el caso. El gobierno tampoco debe hacerse el loco con este tema. El también tiene responsabilidades, sobre todo para que hacia el futuro la inflación no vaya a salirse de madre. Desafortunadamente el anteproyecto de presupuesto para 2009 (cuyas bases se han revelado recientemente) da cuenta de la persistencia de una política alegre de gasto público por parte del gobierno central que en nada ayuda a construir una actitud colectiva antiinflacionaria.
Las abundantes lluvias de abril nos han proporcionado pues un margen de tranquilidad en materia de precios. Por el momento luce más inquietante la deteriorada situación política y la menesterosa condición institucional a que están conduciendo los frecuentes y desconsiderados ataques gubernamentales contra la justicia, que el comportamiento mismo de los precios.
Pero no hay que quitarle el ojo a éstos últimos. En todo el mundo están comenzando a despertarse los demonios de la inflación. Las alzas desmesuradas de los alimentos y de los combustibles están dando los primeros jalonazos. Y nosotros podríamos no ser una excepción.

Políticos "rabo de paja"
Por William Acevedo Sánchez

Los intereses políticos particulares siguen manejando el panorama nacional creando una incertidumbre fabricada en la mala imagen y la información tergiversada enviada a nivel internacional. El escándalo de la "parapolítica", que compartimos debe ser investigado hasta sus últimas consecuencias y castigar a sus responsables directos e indirectos por el daño causado a gente inocente, está siendo utilizado para desviar la atención de muchas otras situaciones y hechos que igualmente han manchado la historia y la honestidad del país. Hechos de antes y de ahora.
La "parapolítica" ya quedó inscrita en las páginas tristes y trágicas de Colombia, y las futuras generaciones la recordarán como hoy se retoman en esa retrospectiva las que fueron escritas por quienes en épocas pasadas también cometieron crímenes e injusticias y que por voluntad de ley -que no de pueblo- les fueron "lavadas las manos" para que cansados de delinquir bajo falsas doctrinas de cambios sociales, se les permitiera ingresar a la vida democrática del país.
Un escándalo saca a otro, como en la famosa frase del desquite, y por esa razón hay políticos retornados de la clandestinidad a quienes no les interesa que sus oscuros y cuestionados pasados salgan a la luz pública y entonces dicen que se están lanzando cortinas de humo para tapar investigaciones que lamentablemente involucran a personas relacionadas con las esferas gubernamentales, y que sin duda alguna deben responder a la justicia como individuos sin utilizar investiduras ni menos al Estado. Pues, el otro escándalo que se quiere ocultar nuevamente es el protagonizado por quienes salieron de la insurgencia -que ya no fue con filosofía de pueblo- y que hoy pretenden mostrarse como los "salvadores" y "limpiaconciencias" de la clase política colombiana. Son quienes, sino dispararon, por lo menos lo ordenaron y si no lo mandaron supieron cuándo y contra quienes se iban a producir esos disparos.
Son aquellos que insisten en su participación insurgente solamente con "ideología" y creación. Los "fierros" que usaron los tuvieron de adorno o quizás como futuros tesoros de colección para el museo particular. Lastimosamente quienes pueden acusarlos murieron o callan hoy todavía por temor a que los liquiden, como se "acostumbra" en estos nuestros tiempos violentos. Pero, si la gente, el pueblo, por un momento logra abandonar -así sea un instante- la amnesia que siempre le acompaña cuando le suenan las tripas, descubrirá que los "salvadores" y "pulcros" de hoy, "lavadores del honor", tienen tantos antecedentes y actuaciones criminales como los que les señalan a sus contrincantes políticos, los mismos que les abrieron las puertas del Congreso para que bajaran de la montaña o salieran de la clandestinidad urbana. "Quien tiene rabo de paja no debe arrimarse a la candela". Gracias.
wacevesan@yahoo.com