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P
L U M A D A S
LIBARDO GUERRERO MUÑOZ
¿Niños con hijos?
Los medios de comunicación suelen llamar 'niños' a todos
los menores de edad que no han cumplido los 18 años y, por tanto,
son menores de edad, que no es lo mismo que sean niños, pues como
se acaba de demostrar en el Chocó en una jornada de voluntarios
médicos duchos en ligaduras de conductos a mujeres jóvenes
que a los veinte años ya tenían cinco hijos, cosa que no
es posible si no empiezan a concebirlos siendo menores de edad.
Si no estaban tanto los padres como ellas en estado de concebirlos ya
no eran niños, ni sus compañeros permanentes ya no eran
niños ni ellas niñas. Se dice, por ejemplo, que la guerrilla
recluta niños y niñas para enseñarles a matar a los
hombres y para dedicarlas a la prostitución a ellas. Pero si están
en esas condiciones tal vez no sean niños ni niñas, sino
muchachos y muchachas adolescentes.
Pero llamándolos de esa manera, no son niños ellos ni niñas
ellas, sino adolescentes que caen en ese tremendo engaño que les
cambia el porvenir a unos y a otras, es decir adolescentes que incurren
en esa desgracia.
Otra cosa son las muchachas del Chocó que voluntariamente se meten,
tal vez por amor o por otras motivaciones, en esa sin salida que es tener
y concebir niños sin porvenir, porque ellos y ellas pobres y sin
medios de surgir, para que sigan agobiando a la sociedad, a su sociedad,
a tenerlos, propiamente soportarlos para seguir así por los siglos
de los siglos.
Hay que tener en cuenta y no olvidar que con esa etnia se cometió
por parte de las razas blancas de Europa la más horrenda atrocidad
de arrancarlos de su tierra para convertirlos en esclavos y traerlos a
América en esa calidad, creyendo que no tenían alma, de
la que sólo un Papa católico les pidió perdón,
lo cual no tiene ninguna validez mientras no se les ayude para remediar
el tremendo mal que les fue causado.
Recuerdo que hace unos años unos hacendados mataban a nuestros
aborígenes con el mismo pretexto de que no tenían alma,
en los Llanos Orientales, sin darse cuenta de que eran una raza diferente
que desde hacía siglos poblaban nuestra América, como los
países del extremo Oriente fue poblada por otra raza con características
diferentes a la raza blanca, cuyos exponentes crearon y organizaron la
actual civilización contemporánea, que está teniendo
fuerte aporte de los individuos y de las razas asentadas en el extremo
Oriente y quizá sean los nuevos creadores de una nueva civilización.
Así las cosas, como conclusión de estas reflexiones queda
sólo que no es apropiado llamar niños a quienes no son niños,
en lo cual deben colaborar los medios de comunicación que llaman
impropiamente como 'niños' a quienes no lo son, porque el paso
de los años y la naturaleza humana no perdonan, ni admiten que
tienen maneras de manifestarse en esa forma que no da para confundirlas
y en todo tiempo hay que -como en el viejo dicho- llamar al pan pan y
al vino vino.
Ojalá que los medios de comunicación, que son los que suelen
llamar tan mal a los niños, tengan en cuenta de que una cosa es
una cosa y otra cosa es otra cosa, como decía López Pumarejo
desde antes de ser presidente de la república.
SEMBRANDO
VALORES
Tres actitudes ante el mundo y la vida
Narciso Obando López, Pbro.
Tres actitudes ante el mundo y la vida. Acusación que refleja
una de las tres actitudes que podríamos distinguir ante el sentido
de la vida como proyecto humano, es decir, ante el porqué y el
para qué de la misma. No todos los cristianos, siquiera nominales,
tienen la misma visión respecto de la tierra y del cielo, del presente
y del más allá.
a) El cielo y el más allá no dicen nada a algunos para quienes
la tierra, en cambio, lo significa todo: Vida, amor, dominio, sexo, dinero
Por eso, cuando entregan el último aliento, se inauguran ante ellos
el vacío y la nada total de los agnósticos y ateos que reflejan
ciertas lápidas funerarias.
b) Por el contrario, para otros la vida presente no vale un comino; lo
único importante es salvar el alma y ganar la vida eterna. Teístas
empedernidos, se apuntan a un cristianismo individualista y conservador.
Estos son los que viven plantados mirando el cielo. Para ellos es la acusación
de reaccionarismo y de absentismo temporal.
c) Finalmente, en el justo medio están los que, impulsados por
la auténtica esperanza cristiana, piensan que el cielo hay que
construirlo ya desde la tierra y cada día mediante el amor, el
trabajo y el servicio a los hermanos. Son los que entienden en todo su
alcance el envío al mundo y la misión que Jesús confía
a su Iglesia, a los cristianos, en el momento de su despedida.
Ascendido a la gloria, Jesús nos franquea el cambio hacia el Padre.
Pues Cristo asumió plenamente la naturaleza humana, y al ascender
a la gloria, que es la culminación de su resurrección, es
glorificada también su naturaleza humana, igual en todo a la nuestra.
Gracias a Cristo Jesús, Dios nos adopta como hijos, ya desde ahora,
y por él nos da parte en los bienes del cielo para que "deseemos
vivamente estar junto a Cristo, en quien nuestra naturaleza humana ha
sido tan extraordinariamente enaltecida que participa de la misma gloria
del Padre".
"Podéis ir en paz", se nos dice al final de la eucaristía
por el presidente de la misma. Esas palabras son mucho más que
una fórmula de conclusión. Son el envío misionero
al mundo, a la vida diaria, para testificar la esperanza de nuestra vocación
en Cristo, a quien hemos visto glorioso con los ojos de la fe y llevamos
en los labios y en el corazón abierto a los hermanos.
La vocación a la fe cristiana no alentará una esperanza
auténtica del futuro si no es desde ahora compromiso a fondo con
el mundo presente. Por eso, mientras esperamos la segunda venida del Señor
no podemos estar inactivos, como se avisa a los apóstoles al final
de la escena de la ascensión. ¿Qué hacéis
ahí plantados mirando el cielo? Es ésta, en otros términos,
una de las acusaciones más repetidas en la historia de los creyentes.
Dios Padre nuestro hoy se llena de júbilo nuestro corazón
por la glorificación de Cristo Jesús. El es el hombre nuevo;
y en su exaltación gloriosa es dignificada la naturaleza humana.
Por todo ello alabanza a ti, y gozo y esperanza para tus hijos: Donde
está él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar nosotros.
Ilumina los ojos de nuestro corazón para que comprendamos cuál
es la esperanza a la que nos llamas en Cristo resucitado y cuál
la riqueza de gloria que tú das a tus elegidos. Mientras tanto,
queremos cumplir la tarea que él nos confió: Anunciar a
todos la buena nueva de tu amor y de tu salvación. Danos la luz
y la fuerza de tu Espíritu para esta misión.
¿Quién
responde por las víctimas?
Oscar Torres Villota
Reuniones, diagnósticos, compromisos, programas y carreta y más
carreta en torno al tema de minas, mientras las víctimas caen como
moscas, muertas o amputadas, personas que dejan de ser anónimas
como siempre fueron por su pobreza, pero que de la noche a la mañana
por la guerra pasan a formar parte de unas estadísticas frías
que sólo sirven para que tengan razón de ser organismos
gubernamentales o no gubernamentales que dicen trabajar por el desminado.
Esta semana una jovencita de 13 años de la comunidad indígena
Awa fue presa de un campo minado que le amputó sus piernas. Cometió
el error de salir con su familia a caminar por el campo y no percatarse
que la tierra, la misma que le ha permitido la subsistencia a su pueblo,
está sembrada de odio y muerte.
Este caso se registró en la zona rural del municipio de Ricaurte,
en donde el año pasado murieron seis personas y varias más
quedaron con lesiones graves al caer en campos minados sembrados por los
grupos armados al margen de la ley.
Esta pequeña pasó a hacer parte de las tenebrosas estadísticas
que contabilizan en lo corrido del año cuatro muertos de las 26
víctimas en el departamento de Nariño, en donde en 2007
las minas antipersona dejaron más de 60 víctimas entre muertos
y heridos.
Cada vez que se presenta un nuevo caso los organismos competentes se vuelven
a reunir, analizan y formulan y al final responden que es imposible impedir
que estos hechos se produzcan porque el conflicto armado sigue latente.
Unicamente se puede hacer prevención con cartillas, letreros y
consejos a la comunidad y en ese cuento se gastan recursos y más
recursos.
Quién le responde a la niña de 13 años sus piernas
y a decenas de víctimas el truncar sus sueños, aspiraciones,
su vida, porque ya no podrán ser iguales, deberán depender
de otras personas, de una silla de ruedas o muletas.
Cómo es posible que en Nariño existan poblaciones enteras
confinadas, que no se pueden mover de unos metros a la redonda porque
sus tierras están plagadas de minas. Mientras muchas familias se
quedan aterrorizadas por temor a morir, cientos más salen despavoridas
por la misma razón.
¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos de brazos cruzados a
esperar que muera más gente? ¿Seguimos con programas tibios?
Mejor, comenzamos a trabajar en un proceso de paz. Presionemos por acuerdos
regionales con los grupos armados y pongámosle punto final a esta
guerra que nos tiene podridos en miseria y muerte.
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