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San Juan de Pasto, mayo 05 de 2008

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P L U M A D A S
LIBARDO GUERRERO MUÑOZ

¿Niños con hijos?

Los medios de comunicación suelen llamar 'niños' a todos los menores de edad que no han cumplido los 18 años y, por tanto, son menores de edad, que no es lo mismo que sean niños, pues como se acaba de demostrar en el Chocó en una jornada de voluntarios médicos duchos en ligaduras de conductos a mujeres jóvenes que a los veinte años ya tenían cinco hijos, cosa que no es posible si no empiezan a concebirlos siendo menores de edad.
Si no estaban tanto los padres como ellas en estado de concebirlos ya no eran niños, ni sus compañeros permanentes ya no eran niños ni ellas niñas. Se dice, por ejemplo, que la guerrilla recluta niños y niñas para enseñarles a matar a los hombres y para dedicarlas a la prostitución a ellas. Pero si están en esas condiciones tal vez no sean niños ni niñas, sino muchachos y muchachas adolescentes.
Pero llamándolos de esa manera, no son niños ellos ni niñas ellas, sino adolescentes que caen en ese tremendo engaño que les cambia el porvenir a unos y a otras, es decir adolescentes que incurren en esa desgracia.
Otra cosa son las muchachas del Chocó que voluntariamente se meten, tal vez por amor o por otras motivaciones, en esa sin salida que es tener y concebir niños sin porvenir, porque ellos y ellas pobres y sin medios de surgir, para que sigan agobiando a la sociedad, a su sociedad, a tenerlos, propiamente soportarlos para seguir así por los siglos de los siglos.
Hay que tener en cuenta y no olvidar que con esa etnia se cometió por parte de las razas blancas de Europa la más horrenda atrocidad de arrancarlos de su tierra para convertirlos en esclavos y traerlos a América en esa calidad, creyendo que no tenían alma, de la que sólo un Papa católico les pidió perdón, lo cual no tiene ninguna validez mientras no se les ayude para remediar el tremendo mal que les fue causado.
Recuerdo que hace unos años unos hacendados mataban a nuestros aborígenes con el mismo pretexto de que no tenían alma, en los Llanos Orientales, sin darse cuenta de que eran una raza diferente que desde hacía siglos poblaban nuestra América, como los países del extremo Oriente fue poblada por otra raza con características diferentes a la raza blanca, cuyos exponentes crearon y organizaron la actual civilización contemporánea, que está teniendo fuerte aporte de los individuos y de las razas asentadas en el extremo Oriente y quizá sean los nuevos creadores de una nueva civilización.
Así las cosas, como conclusión de estas reflexiones queda sólo que no es apropiado llamar niños a quienes no son niños, en lo cual deben colaborar los medios de comunicación que llaman impropiamente como 'niños' a quienes no lo son, porque el paso de los años y la naturaleza humana no perdonan, ni admiten que tienen maneras de manifestarse en esa forma que no da para confundirlas y en todo tiempo hay que -como en el viejo dicho- llamar al pan pan y al vino vino.
Ojalá que los medios de comunicación, que son los que suelen llamar tan mal a los niños, tengan en cuenta de que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, como decía López Pumarejo desde antes de ser presidente de la república.

SEMBRANDO VALORES
Tres actitudes ante el mundo y la vida

Narciso Obando López, Pbro.

Tres actitudes ante el mundo y la vida. Acusación que refleja una de las tres actitudes que podríamos distinguir ante el sentido de la vida como proyecto humano, es decir, ante el porqué y el para qué de la misma. No todos los cristianos, siquiera nominales, tienen la misma visión respecto de la tierra y del cielo, del presente y del más allá.
a) El cielo y el más allá no dicen nada a algunos para quienes la tierra, en cambio, lo significa todo: Vida, amor, dominio, sexo, dinero… Por eso, cuando entregan el último aliento, se inauguran ante ellos el vacío y la nada total de los agnósticos y ateos que reflejan ciertas lápidas funerarias.
b) Por el contrario, para otros la vida presente no vale un comino; lo único importante es salvar el alma y ganar la vida eterna. Teístas empedernidos, se apuntan a un cristianismo individualista y conservador. Estos son los que viven plantados mirando el cielo. Para ellos es la acusación de reaccionarismo y de absentismo temporal.
c) Finalmente, en el justo medio están los que, impulsados por la auténtica esperanza cristiana, piensan que el cielo hay que construirlo ya desde la tierra y cada día mediante el amor, el trabajo y el servicio a los hermanos. Son los que entienden en todo su alcance el envío al mundo y la misión que Jesús confía a su Iglesia, a los cristianos, en el momento de su despedida.

Ascendido a la gloria, Jesús nos franquea el cambio hacia el Padre. Pues Cristo asumió plenamente la naturaleza humana, y al ascender a la gloria, que es la culminación de su resurrección, es glorificada también su naturaleza humana, igual en todo a la nuestra. Gracias a Cristo Jesús, Dios nos adopta como hijos, ya desde ahora, y por él nos da parte en los bienes del cielo para que "deseemos vivamente estar junto a Cristo, en quien nuestra naturaleza humana ha sido tan extraordinariamente enaltecida que participa de la misma gloria del Padre".
"Podéis ir en paz", se nos dice al final de la eucaristía por el presidente de la misma. Esas palabras son mucho más que una fórmula de conclusión. Son el envío misionero al mundo, a la vida diaria, para testificar la esperanza de nuestra vocación en Cristo, a quien hemos visto glorioso con los ojos de la fe y llevamos en los labios y en el corazón abierto a los hermanos.
La vocación a la fe cristiana no alentará una esperanza auténtica del futuro si no es desde ahora compromiso a fondo con el mundo presente. Por eso, mientras esperamos la segunda venida del Señor no podemos estar inactivos, como se avisa a los apóstoles al final de la escena de la ascensión. ¿Qué hacéis ahí plantados mirando el cielo? Es ésta, en otros términos, una de las acusaciones más repetidas en la historia de los creyentes.
Dios Padre nuestro hoy se llena de júbilo nuestro corazón por la glorificación de Cristo Jesús. El es el hombre nuevo; y en su exaltación gloriosa es dignificada la naturaleza humana. Por todo ello alabanza a ti, y gozo y esperanza para tus hijos: Donde está él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar nosotros. Ilumina los ojos de nuestro corazón para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llamas en Cristo resucitado y cuál la riqueza de gloria que tú das a tus elegidos. Mientras tanto, queremos cumplir la tarea que él nos confió: Anunciar a todos la buena nueva de tu amor y de tu salvación. Danos la luz y la fuerza de tu Espíritu para esta misión.

 

¿Quién responde por las víctimas?
Oscar Torres Villota

Reuniones, diagnósticos, compromisos, programas y carreta y más carreta en torno al tema de minas, mientras las víctimas caen como moscas, muertas o amputadas, personas que dejan de ser anónimas como siempre fueron por su pobreza, pero que de la noche a la mañana por la guerra pasan a formar parte de unas estadísticas frías que sólo sirven para que tengan razón de ser organismos gubernamentales o no gubernamentales que dicen trabajar por el desminado.
Esta semana una jovencita de 13 años de la comunidad indígena Awa fue presa de un campo minado que le amputó sus piernas. Cometió el error de salir con su familia a caminar por el campo y no percatarse que la tierra, la misma que le ha permitido la subsistencia a su pueblo, está sembrada de odio y muerte.
Este caso se registró en la zona rural del municipio de Ricaurte, en donde el año pasado murieron seis personas y varias más quedaron con lesiones graves al caer en campos minados sembrados por los grupos armados al margen de la ley.
Esta pequeña pasó a hacer parte de las tenebrosas estadísticas que contabilizan en lo corrido del año cuatro muertos de las 26 víctimas en el departamento de Nariño, en donde en 2007 las minas antipersona dejaron más de 60 víctimas entre muertos y heridos.
Cada vez que se presenta un nuevo caso los organismos competentes se vuelven a reunir, analizan y formulan y al final responden que es imposible impedir que estos hechos se produzcan porque el conflicto armado sigue latente. Unicamente se puede hacer prevención con cartillas, letreros y consejos a la comunidad y en ese cuento se gastan recursos y más recursos.
Quién le responde a la niña de 13 años sus piernas y a decenas de víctimas el truncar sus sueños, aspiraciones, su vida, porque ya no podrán ser iguales, deberán depender de otras personas, de una silla de ruedas o muletas.
Cómo es posible que en Nariño existan poblaciones enteras confinadas, que no se pueden mover de unos metros a la redonda porque sus tierras están plagadas de minas. Mientras muchas familias se quedan aterrorizadas por temor a morir, cientos más salen despavoridas por la misma razón.
¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos de brazos cruzados a esperar que muera más gente? ¿Seguimos con programas tibios? Mejor, comenzamos a trabajar en un proceso de paz. Presionemos por acuerdos regionales con los grupos armados y pongámosle punto final a esta guerra que nos tiene podridos en miseria y muerte.