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Estrangulan
a un hombre en La Minga
Electricista no disfrutó el premio que ganó
Allegados a la víctima indicaron que su muerte habría sido
provocada por hurtarle un millón de pesos que ganó en un
juego de azar.
Los vecinos del barrio La Minga, suroriente de Pasto, se vieron consternados
por el hallazgo del cadáver de un habitante del sector, quien habría
sido estrangulado por robarle el premio que ganó en un bingo.
El misterioso crimen ocurrió en la casa 23 de la manzana 21, lugar
de residencia de la víctima identificada como Rodrigo Idelfonso
Córdoba Zambrano, de aproximadamente 60 años de edad.
El cuerpo de Córdoba Zambrano, de profesión electricista
automotriz, fue encontrado por los propietarios de la residencia donde
arrendaba un pequeño apartamento.
Una de las dueñas de la vivienda comentó a los investigadores
del Cuerpo Técnico de Investigación que adelantan las averiguaciones
del caso, que en horas de la tarde del primero de mayo llamaron en reiteradas
oportunidades a la puerta del arrendatario, pero nunca contestó
pese a que habían escuchado algunos ruidos en el apartamento ubicado
en la primera planta de la residencia.
Asegura que al no tener respuesta de su vecino, se asomó a la ventana
del apartamento para cerciorarse de su presencia. "Por un espacio
de la cortina me di cuenta que don Rodrigo estaba tirado en el piso de
la habitación donde tenía su taller y no respondía
al llamado que le hacía".
Sorprendida, la señora informó a las autoridades que de
inmediato se trasladaron al lugar para comprobar lo que había sucedido.
Inspeccionan cadáver
Con un duplicado de la llave, la Policía logró ingresar
hasta la vivienda y encontró en medio de la oscuridad el cuerpo
sin vida del anciano, que estaba tirado en el piso de la habitación
donde funcionaba su taller.
Los primeros indicios daban cuenta que Rodrigo Idelfonso Córdoba
habría sido estrangulado. En su cuello tenía una bufanda
con la que al parecer lo habrían ahorcado. Junto al cadáver
la Policía encontró un cuchillo con el que supuestamente
el agresor habría intimidado a la víctima. Aseguran las
autoridades que fueron hallados en el piso pedazos de un espejo, lo que
hace presumir que existió forcejeo entre el occiso y el agresor.
Lo asaltaron
Versiones de las personas que se encontraban en el lugar, entre ellos
algunos de sus familiares, dan cuenta que Rodrigo Córdoba la noche
anterior se encontraba en un juego de azar, donde ganó un millón
de pesos.
Aseguran que en el sitio de diversión lo observaron en compañía
de un amigo de profesión mecánico, con quien al parecer
salió rumbo a su apartamento a disfrutar de la ganancia.
Las autoridades presumen que la persona que lo acompañaba es quien
lo habría estrangulado para apoderarse de la gruesa suma de dinero.
La identificación de esta persona la mantienen en secreto los investigadores
de la Fiscalía, quienes emprendieron la búsqueda para tratar
de esclarecer este misterioso homicidio.
Misterio
ronda la muerte de desplazado
Autoridades investigan homicidio de conductor
La víctima al momento del crimen se dirigía a cumplir una
cita con un amigo, quien le habría ofrecido trabajo para conducir
un bus de servicio interdepartamental.
Un posible ajuste de cuentas al parecer sería la causa para que
sicarios motorizados acabaran con la vida de Franco Armando Solarte, de
30 años de edad, quien recibió cinco impactos de bala que
le produjeron su deceso en forma instantánea.
Los hechos se registraron el primero de mayo cerca a las instalaciones
de la terminal de transportes de Pasto. La víctima era oriunda
del municipio Potosí, sur de Nariño, región de la
que salió rumbo a Puerto Asís, Putumayo, donde se radicó
por varios años.
El ataque se produjo cerca a las 6:00 de la tarde cuando en la terminal
había gran movimiento, situación que aprovecharon los sicarios
para escapar en medio de la congestión vehicular que a esa hora
se presentaba por el arribo de pasajeros a la ciudad.
Varias versiones en torno al atentado se escucharon de las personas que
presenciaron el crimen. Según los testigos, dos personas que se
movilizaban en una moto RX 115 de color negro fueron quienes le dispararon
a quemarropa a Solarte y luego emprendieron la huida hacia el barrio Lorenzo
de esta capital. "La persona que le disparó vestía
una chaqueta amarilla, jean y tenis, en tanto que la que conducía
la moto y esperaba a su compinche a escasos metros de la escena del crimen
vestía un buso color gris y pantalón oscuro", señaló
uno de los testigos.
Otra de las versiones que investigan las autoridades gira en torno a que
Franco Armando Solarte habría sido seguido por los sicarios desde
el mismo momento en que salió de su residencia ubicada en el barrio
Caicedo y fue atacado antes que ingresara a la terminal, donde se entrevistaría
con un amigo que le ofreció trabajo para que condujera un bus de
servicio interdepartamental.
Salió en busca de trabajo
Allegados a la víctima indicaron que hace cinco años decidió
buscar trabajo de conductor en el Putumayo. Fue así como llegó
a una vereda de Puerto Asís donde tuvo que salir en calidad de
desplazado por las continuas amenazas que la guerrilla y los paramilitares
hicieron a los habitantes de la localidad.
Frente a esta situación, aseguran que se vio obligado a retornar
a la capital de Nariño donde su situación empeoró
porque no consiguió trabajo.
La crisis económica por la que atravesaba hizo que se regresa al
Putumayo, pero no estuvo mucho tiempo y definitivamente se radicó
en Pasto, donde con la ayuda de sus familiares pudo conseguir una pequeña
habitación en la que vivía con su familia.
No estaba amenazado
La muerte de Franco Armando Solarte cayó de sorpresa para sus
familiares, toda vez que, según ellos, no existían amenazas
en su contra. Lo señalaban como "un hombre callado, que no
se metía con nadie y no estaba involucrado en negocios ilícitos".
Los parientes del conductor están seguros que su muerte se debió
a una equivocación. "Si hubiera estado involucrado en algo
ilícito su familia no viviera de la caridad de sus parientes"
señaló una allegada a la víctima.
La Policía, por su parte, adelanta una exhaustiva investigación
de los autores materiales del crimen, de quines se tiene retratos hablados
que fueron elaborados con base en versiones de los testigos.
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