Muchos se cuestionan sobre si en Colombia tenemos una verdadera Universidad
y un sólido sistema universitario. Es cierto que tenemos fallas,
pero también muchas potencialidades.
Aquí aún soñamos en la Universidad, con mayúscula.
Todavía creemos que Colombia puede contar con un proyecto académico
de país, y que la participación y pronunciamiento universitario
pongan a pensar al Estado.
Soñamos que el profesorado sea valorado como capital intelectual
y de promoción cultural, y no como fichas de diez u once meses
de contrato repleto de clases y los estudiantes como cajitas a las que
podemos meterles los conocimientos dictados con poca profundidad por los
docentes, pero a los que sí se puede explotar con matrículas
más caras.
Soñamos con la investigación como una realidad y no como
mito. Rigurosa y socialmente comprometida con la problemática del
80% de población que no tiene acceso a los estudios superiores.
Soñamos con instituciones privadas donde el capital, la gestión
y los organismos de dirección sean de la comunidad intelectualmente
selecta.
Soñamos con la universidad como proyecto de vida y no sólo
como expectativa laboral, en egresados que quieran retornar a ella, en
acciones de bienestar formativas y no distractivas, y en profesores orgullosos
de su producción intelectual y sus condiciones contractuales y
económicas.
Soñamos con que las universidades privadas aprovechen su autonomía
para crear conocimiento y no para defender artimañas, y que las
oficiales piensen en lo público y no en cómo privatizar
partidas presupuestales.
Soñamos que las instituciones técnicas y tecnológicas
no sean de segunda categoría; que la educación secundaria
sea escuchada por la superior; que los decanos sean elegidos por carrera
académica y no por influencia; que la flexibilidad no sea un engaño
legal y que la Universidad esté abierta a todos y no sea un club
cerrado al que sólo entran quienes pueden pagar.
La expresión "revolución educativa" está
desprestigiada de tanto usarse, por quedarse en transformaciones legales
y de forma, no de fondo. Lo cual vale tanto para el gobierno como para
las universidades mismas que entre sí no se ponen de acuerdo para
una acción conjunta que en cierto modo les permita empezar la "revolución"
desde adentro.
PEON
A través de Cecilia Chamorro C.
Luis Eduardo Solarte Pastás
La mujer siempre ha estado y está ligada a la historia de los pueblos.
Desde sus distintas posiciones ha jugado y sigue jugando papeles protagónicos
e importantes, no sólo por la reivindicación de sus propios
derechos, sino también de todas aquellas personas que se han visto
y siguen viéndose atropelladas, vilipendiadas y marginadas en su
condición de seres humanos, sin que interese cuál sea el
sistema de gobierno en que se viva.
La mujer en sus esfuerzos y luchas por propender en que los niños
sonrían en cada amanecer dentro de una auténtica y verdadera
justicia social con equidad, ha recibido el apoyo y reconocimiento de
todos quienes son conscientes de su gran aporte para alcanzar nobles y
altruistas ideales de convivencia armónica y solidaria. Pero también,
en múltiples ocasiones, se ha visto abocada a padecer discriminaciones
de toda índole, al ser sujeto pasivo de cuestionamientos y críticas
infundadas y sin ningún sentido, por el simple hecho de dejar escuchar
su voz, levantar la mano, el puño en alto, contra toda clase de
injusticias en un Estado Social de Derecho.
Así como la mujer siente alegrías y satisfacciones en cualquier
trabajo o función que se le haya encomendado y que la motivan a
seguir adelante sin escatimar esfuerzos, también suele derramar
lágrimas de tristeza y de dolor al sentirse impotente por no poder
tener los medios y herramientas necesarias para que sus sueños
y sus metas se conviertan en realidad y, sobre todo, cuando no llegan
a cumplir los objetivos de coadyuvar en la solución de las más
apremiantes necesidades del sector poblacional a donde se ha orientado
su compromiso de servicio. Sin embargo, en lugar de desfallecer en sus
propósitos o dar un paso al costado, levanta su mirada con altivez
hacia el horizonte para demostrarse a sí mismo y demostrarles a
quienes intentan obstaculizar su camino, que es posible continuar en su
marcha, venciendo como sea cualquier borrasca que se presente, porque
se tiene la plena convicción de estar trabajando por el bien común.
Muchas veces se ha sostenido que la mujer, a diferencia del hombre, es
una gran administradora de todo cuanto tenga que administrar en el lugar
en que se encuentre. Esto no sólo se lo puede observar en el seno
del hogar, se lo ve además en otras esferas en que hoy por hoy
se desempeña. Una prueba de ello es cuando llega a ocupar cargos
en el sector público y en el cual debe manejar recursos que se
han destinado para que se cumplan programas y planes diseñados
a fin de mejorar la calidad de la vida de las personas a las que están
dirigidos, máxime si se trata de una población catalogada
como vulnerable, que sobrevive en medio de un país víctima
de una guerra absurda y sin nombre.
Salvo algunas excepciones, hay ejemplos en que la mujer que ha tenido
o tiene la oportunidad de dirigir los destinos de una institución
oficial se caracteriza por no sólo hacer buen uso de los dineros
públicos y por combatir abiertamente cualquier síntoma del
flagelo de la corrupción y de desgreño administrativo. Se
cumple con el deber y la obligación de denunciar ante las autoridades
competentes a los funcionarios que infringen la Constitución y
la Ley al aprovecharse, o robarse en beneficio propio o de terceros, de
la plata que el contribuyente paga a través de impuestos para que
posteriormente tenga un gasto social en todo el sentido de la palabra.
Otra cosa es que las autoridades competentes no hagan nada al respecto
para castigar a los culpables y responsables y, por ende, la impunidad
siga adelante de mano de la corrupción como si nada pasara.
Enumerar en este corto espacio a las mujeres que en Nariño se han
movido bajo todos estos parámetros resultaría insuficiente.
Pero a través de Cecilia Chamorro Carvajal, quien cumple funciones
de directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Regional
Nariño (Icbf), es factible hacer un reconocimiento sincero a las
mujeres de esta sección del país, no únicamente en
un día sino en todos los días, meses y años de la
mujer que escuchó por vez primera el llanto de sus hijos.
Porque dejando a un lado cualquier connotación ideológica
y militancia política, quienes la conocemos como persona y profesionalmente,
sabemos muy bien que entre los distintos cargos públicos que ha
ocupado este es el más importante y trascendental en su vida, porque
la motiva una inmensa calidez y sensibilidad humana, y porque desde el
cielo alguien en las noches de inviernos melancólicos le dice que
con todas las mujeres y, en especial, los niños que no se quieren
acostar con el estómago vacío, siga adelante, por cuanto
en primavera verá florecer las semillas en una Patria, ojalá
muy pronto, sin violencia, sin odios y rencores por la hipocresía
y caprichos de unos cuantos...
solarpastas@hotmail.com
Chávez
- Farc: terrorismo y demencia para el mundo
Darío Estrada
La muerte del jefe de las Farc, el delincuente Raúl Reyes, llevó
a Chávez a hablar públicamente de guerra con Colombia. Así
se hicieron públicos los nexos de la guerrilla con los gobiernos
de Venezuela y Ecuador. En este momento su plan y alianza terrorista quedaron
en evidencia, ahora el mundo conoce quién es Hugo Chávez
y empieza a conocer a los delincuentes de las Farc. Pero este fue el pretexto
perfecto para que Chávez lance su arremetida contra Colombia.
Pareciera ser que muchos mandatarios y también simpatizantes extranjeros
y nacionales no saben que los delincuentes de las Farc durante más
de 40 años han sido protagonistas de atrocidades como los collares
bomba, las masacres, los miles de secuestrados, las tomas sangrientas
y cobardes de las poblaciones colombianas, el asesinato de los diputados
del Valle, las bombas, el narcotráfico y en general las constantes
mentiras y atentados contra los colombianos. Estas son sólo algunas
de las 'obras' que debemos a estos autodenominados 'ejército del
pueblo'. Sólo hacía falta que la muerte de uno de estos
dementes sea causa de un conflicto bélico con otros países.
Chávez, protagonista indiscutible de la situación actual
y quien en su absurdo propósito guerrerista encontró como
firmes aliados a los honorables señores de las Farc, se ha empeñado
en 'montársela' a Uribe y de paso a todos los colombianos. Pues
de esta forma su imagen 'bolivariana' recuperará la popularidad
perdida en los últimos años, sobre todo porque muchos venezolanos
ya conocen la 'casta' de su mandatario.
El mandatario venezolano ha convencido a los 'hermanos bolivarianos' la
posibilidad de una invasión de los EEUU a Venezuela, delirio que
sólo tiene alojo en una mente perturbada como la del hombre de
la boina roja. Las compras de armas, submarinos y aviones en Rusia y otros
países tenían como pretexto la supuesta invasión
militar desde Washington. La falta de enemigo en Norteamérica le
hizo entonces apuntar su mirada desquiciada hacia el presidente Uribe.
Sin embargo Uribe, los colombianos, y una amplia mayoría de venezolanos
y ecuatorianos no parecen estar dispuestos a apoyar la afiebrada causa
terrorista de Hugo Chávez.
Colombia ha preferido el camino del derecho al de la guerra. Puede que
este sea el momento final de la farsa de los delincuentes de las Farc,
ahora que el mundo conoce la calaña de estos enemigos del pueblo
y sus compinches internacionales. Ojalá este momento histórico
propicie la caída definitiva de la máscara de un grupo que,
si bien nació como una guerrilla con doctrina social, es de narcotraficantes,
terroristas y secuestradores apoyados por gobiernos peligrosamente soberbios.