Pedro Bombo está preocupado por las difíciles relaciones
entre los gobiernos de Bogotá y Quito. Una cosa es la que piensan
los gobernantes y otra el pueblo, y no quisiéramos vernos enfrentados
a nuestros buenos vecinos ecuatorianos con los que mantenemos una ancestral
relación de entendimiento.
Esperamos que con todo, que este lío que nos pone piel de gallina
al pensar en una posible guerra, se lo maneje de manera prudente y los
líderes políticos comiencen a bajarle el tono a esa actitud
beligerante, porque al fin de cuentas el único perjudicado con
un conflicto de esta magnitud es el pueblo.
Mal aspecto
Habitantes de los barrios Santa Mónica y Villaflor, luego de agradecer
a Pedro Bombo por la campaña que se adelanta en torno a mejorar
el ornato de la ciudad, manifiestan que los parques de esta importante
zona del oriente de Pasto están llenos de maleza, lo que produce
un mal aspecto.
Estas personas señalan que por una parte la responsabilidad es
de las juntas de acción comunal que se han dormido y por otra,
de las autoridades ambientales que no se han dado ni por enteradas de
los problemas que tienen los barrios en este sector.
Piden que cuando antes se mejoren los parques, los únicos sitios
que tiene la gente para el esparcimiento.
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Peligro inminente
A un inminente peligro se enfrentan los peatones que hacen su recorrido
por la vía al oriente, que comunica a la zona urbana con el Sena.
No hay andenes y la gente que se moviliza a diario de sus casas al trabajo
debe disputarse la carretera con el fuerte flujo vehicular.
Comentan voceros que viven por la zona, que se registran graves accidentes
de tránsito que incluso han cobrado la vida de muchas personas,
pero las autoridades no han dado soluciones.
Más que una vía normal, ésta es una carretera que
une a Pasto con el Putumayo, sin embargo no se ha tomado en cuenta al
peatón y sólo se le da prioridad a los vehículos.
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Ruedas sueltas
La Alcaldía de Pasto no tiene control sobre los parqueaderos,
denuncian en una carta que la firman varios ciudadanos. Indican que cobran
al ojo y no respetan las tarifas.
Por el parqueo de una moto se cobra entre 700 y 1.500 pesos.
Manifiestan que no hay reclamos que valgan y los encargados de estos negocios
imponen la ley.
"Se han presentado varios casos de pérdida de vehículos
o de elementos de éstos, pero no se responde e incluso los recibos
que entregan son simples papeles con sellos ilegibles que no discriminan
los datos de la moto o el automóvil.
Exigen a las autoridades que se revise el manejo que se le está
dando a los parqueaderos, que son considerados ruedas sueltas.
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