Aunque el concierto "Paz sin Fronteras" se realizó hace
ya varios días y todos los medios de comunicación nacionales
e internacionales, diarios, televisión, radio, internet, reuniones
sociales y familiares se explayaron en elogios, buenas intenciones y un
magnífico resultado al proyecto de Juanes, decidido escasos días
atrás, cuando logró reunir a siete representantes internacionales
de la música latinoamericana y cantar por la paz en nuestra región,
retomo este hermoso e histórico acto para, además, hacer
alusión al reciente comentario del columnista D'artagnan el pasado
domingo, que inicia con su título.
"Los siete cancilleres", como también fueron llamados,
tuvieron que abandonar sus contratos, vacaciones, hogares para recorrer
miles de kilómetros y cumplirle no sólo a los presentes
sino a los millones de televidentes en todas partes del mundo y demostrar
que "los pueblos son más que sus gobernantes". Que la
soberbia, el ansia de poder y la decisión de un conflicto no es
cosa de dos señores sino de los pueblos gobernados. Faltó
Shakira, que muy seguramente por estar abultando su "chequera",
como dicen la llama Antonio de la Rua, brilló por su ausencia.
Comenta con desparpajo, el citado columnista, que tomándose unos
escoceses con su flamante tía, quien ha de ser una de esas señoras
que su condición social no le ha de permitir ni visitar el baño,
porque muy seguramente esas cosas fisiológicas son sólo
para los pobres. No dejó a ninguno de los protagonistas bien parado,
desde el representante y promotor payanés hasta Juan Fernando Velasco
a quien tildó de "frondio" y criticó hasta sus
gafas, se burló de la panza de Bosé (sin verse la de él)
y nos recordó su condición andrógina.
Pudo burlarse de las botas de Juanes, llamarle "vaquerito poco play"
(se olvidó que no estaba rasurado), pero tratar de insinuar una
condición paramilitar es ya el colmo. Recordar la actividad política
de familiares de Carlos Vives, y comentar descaradamente que fue más
una invitación a asistir al próximo festival vallenato que
otra cosa; pero ser telonero de semejantes figuras cualquiera lo hiciera,
aun con el tratamiento médico de sus axilas.
Como no tenía de qué burlarse del evangélico Juan
Luis Guerra, se refirió a sus dientes. ¿Por qué no
se referiría a Julio Sánchez Cristo? ¿Será
porque le teme a que él sí le puede responder desde los
medios y lo puede presentar ante la sociedad como lo que es: en una bandeja
y con una manzana en la boca?
Realmente, no vale la pena hacer más referencias a este desatinado
comentario pero sí a la misma condición humana del actor.
Considero que los whiskys se le subieron más allá de la
cabeza y la resaca de los mismos hicieron brotar su real pensamiento y
escribir lo que piensa y siente de sus congéneres. Me parece verlos
frente a su plasma de 100 pulgadas, grandes carcajadas y manchados sus
baberos.
En esta modesta columna quiero resaltar la labor de Juan Esteban Aristizábal,
Juanes, no sólo en este episodio histórico sino en su trabajo
contra las minas antipersona con su programa "Más arte menos
minas" y en todas sus actividades donde siempre está presente
el pueblo colombiano y el deseo de apoyar hechos para la paz. Si mal no
recuerdo, este troglodita columnista nunca ha realizado una actividad
a favor de los colombianos.
Pero me permito terminar con un verdadero aplauso y larga vida a Fanny
Mikey por su reciente XI Festival de Teatro Iberoamericano.
JOAQUIN OLMEDO PAZ ANAYA E MAIL pazanaya@gmail.com
La
tarea del periodista nariñense
William Cerón
magisterpolitica@yahoo.es
A hora que estamos próximos al vigésimo quinto aniversario
de DIARIO DEL SUR, vale la pena analizar cuál ha sido la tarea
del periodista nariñense en estos últimos tiempos, pues
más allá de transmitir una comunicación efectiva,
organizada y clara de los fenómenos sociales, son los encargados
de construir la historia.
Libardo Guerrero Muñoz, el columnista más veterano del Diario,
al respecto comenta: "No somos historiadores, pero a la postre somos
quienes vamos contando la historia de todos los días en todas sus
facetas, desde los casos de amor hasta las cosas de sangre; desde los
descubrimientos de átomos y genes hasta las estrellas y galaxias".
Recordemos que los periodistas en Nariño en los años 80
y 90 eran empiristas, se hacían en el día a día,
puesto que no existían los medios para investigar y para profesionalizarse.
De ahí que la Universidad Mariana, conciente de ello, creó,
hace más de 15 años, el Programa de Comunicación
y Periodismo para profesionalizar la carrera y formar al comunicador con
criterios sociales, humanos y políticos.
Así pues, los comunicadores más allá de transmitir
día a día, a los lectores, oyentes, o televidentes, las
informaciones, noticias, reportajes e historias de cada uno de los hechos
y los acontecimientos que marcan la pauta en el acontecer nacional y mundial
serán las personas idóneas para transformar la sociedad
nariñense. Puesto que al denunciar las injusticias que se cometen
contra el pueblo, el desafiar la estructura del poder e intervenir en
el conflicto armado colombiano, están contribuyendo con un granito
de arena a una mejor Colombia.
Vale la pena recordar al periodista León Pío Acosta Zambrano,
columnista y director del DIARIO DEL SUR, por su labor crítica
frente a la clase política y también por favorecer la participación
de la ciudadanía. Del mismo modo podemos afirmar de Hermógenes
Egas Mora, de Ancuya, que con su trabajo como columnista en El Tiempo,
La República y DIARIO DEL SUR ha aportado al desarrollo de la región.
Busquemos
la paz
Jaime Goyes Andrade
¿Por qué será que no todas las cosas buenas llegan
juntas? Tenemos un país hermoso, con dos océanos, una selva
llena de animales exóticos, sitios paradisíacos, nevados,
volcanes, lagunas, playas, islas, gente amable en todas las ciudades,
frontera con cinco países: Ecuador, Venezuela, Panamá, Perú,
Brasil (muy pocos tienen a cinco países a su lado); pero a pesar
de todo esto, ¿por qué Colombia no vive en paz? ¿por
qué tanta violencia? ¿por qué tanta gente secuestrada?
¿por qué tantos asesinatos?
Ya desde hace muchos años que el país viene padeciendo los
embates de una guerra interna, la cual aún no se ve para dónde
va, ni mucho menos que vaya a terminar muy pronto.
¿Por qué no podemos vivir en paz?, es la pregunta que muchos
colombianos nos hacemos desde hace décadas, pero que desafortunadamente
aún no podemos contestar.
Según el texto "La Paz y la Justicia" del Concilio Vat.II,
Gáudium et spes, dice que "para construir la paz es preciso
que desaparezcan primero todas las causas de discordia entre los hombres,
que son las que engendran las guerras; entre estas causas deben desaparecer
principalmente las injusticias. No pocas de estas injusticias tienen su
origen en las excesivas desigualdades económicas y también
en la lentitud con que se aplican los remedios necesarios para corregirlas.
Otras injusticias provienen de la ambición de dominio, del desprecio
a las personas y, si queremos buscar sus causas más profundas,
las encontraremos en la envidia, la desconfianza, el orgullo y demás
pasiones egoístas. Como el hombre no puede soportar tantos desórdenes,
de ahí se sigue que aun cuando no se llegue a la guerra, el mundo
se ve envuelto en contiendas y violencias".
Ante esto, ¿no será que todos debemos dejar a un lado las
envidias, rencores y toda esa clase de sentimientos negativos para lograr
la paz?. Parece que esa podría ser una de las soluciones a tantos
problemas que agobian a la humanidad, pero creo que esta sería
una tarea muy difícil de cumplir si todos no ponemos de nuestra
parte.
La definición de paz dice que "es la tranquilidad que procede
del orden y de la unidad de voluntades; la serenidad existente donde no
hay conflicto". O sea que si los humanos no vivimos en orden y unidos,
jamás conseguiremos estar en paz.
Este es un mensaje que les dejo a todas las personas, a la gente común,
a los grupos armados legales e ilegales, ¿o acaso les gusta vivir
en un país donde no podemos disfrutar de las cosas buenas que nos
ofrece?. Los que vivimos en las ciudades no podemos ir tranquilos a disfrutar
de la naturaleza, y los que viven en medio de la naturaleza, lejos de
la civilización, combatiendo contra algo (creo que ni ellos saben
contra qué) tampoco pueden estar tranquilos pensando en que algo
les pasará. Entonces ¿para dónde vamos?... ¿a
un camino sin rumbo y lejos de la felicidad?.