Las constantes reactivaciones a las que nos tiene acostumbrado desde
hace algún tiempo el volcán Galeras han dado lugar a cuantiosas
erogaciones por parte del Gobierno Nacional, dinero destinado a enfrentar
las emergencias que de una u otra forma siempre provoca los abruptos despertares
de la montaña.
En los más recientes episodios se recibieron en primera instancia
ocho mil millones de pesos y luego hubo quince mil millones más,
destinados a la reubicación provisional de los moradores de las
zonas de riesgo, quienes de manera obligada tenían que evacuar
e irse a los albergues o a pagar arrendamiento en Pasto, mientras el volcán
calmaba su furia.
Lo cierto de todo este asunto es que existen sobrados indicios para afirmar,
sin mucho margen de error, que en la entrega y destinación de esos
miles de millones de pesos ha habido una desorganización total,
un caos administrativo, que en muchos casos ha convertido en "ojo
de cuy" esas altas sumas de dinero.
Naturalmente no se puede decir que toda la plata se ha perdido, porque
eso sería faltar a la verdad, pero en nuestro concepto constituye
una irregularidad el hecho de que no se haya gastado, lo cual deja mucho
que pensar. Para citar un caso, en la partida de quince mil millones de
pesos la inversión que se hizo a favor de los damnificados por
el Galeras fue mínima. Al parecer no hubo en qué gastar
y, por ese motivo gran parte de esa plata fue a parar a la gente de los
municipios de la Costa Pacífica de Nariño, seriamente afectados
por los rigores del invierno.
Nos parece, después de tantas emergencias, que ahora se registran
de manera casi permanente, que ha llegado el momento de empezar a poner
en práctica la reubicación definitiva de las casi diez mil
personas que desde siempre se encuentran amenazadas por su vecindad con
el Galeras.
Sin embargo, cabe hacerse una reflexión que generalmente ha escapado
de las previsiones gubernamentales. La falla central de los planes es
no haber tenido en cuenta una cultura tradicional de los moradores de
los alrededores del volcán, que se guían por la tradición
y la historia y que en parte tienen razón. Argumentan ellos que
el cerro tutelar jamás ha matado a nadie, salvo a unos vulcanólogos
y curiosos que, sabiendo de la emergencia, se atrevieron a permanecer
cerca al cráter, en plena temporada de erupciones. Por lo tanto,
se trata de llevar a cabo una muy efectiva labor de convencimiento con
hechos, con tierra, trabajo y viviendas que se vean, antes de la mencionada
evacuación. La tradición se vence con hechos dados, entregando
a los moradores realmente el nuevo puesto de trabajo y el nuevo hogar,
para que acepten desalojar. No importa que se siga o no creyendo que el
volcán es peligroso. Se trata de hacer una reubicación nueva
para acabar con la zozobra, pero para ello se debe emprender las construcciones
necesarias y generar los puestos de trabajo. Sólo así se
conseguirá acabar con la lamentable situación que se ha
vivido; teniendo el dinero no se sabe en qué invertirlo.
EN
UN 26 DE MARZO
1984.- El parque debe ser remodelado
Gentes de los diferentes estratos sociales de Pasto coincidieron en la
necesidad de iniciar los estudios de factibilidad para la remodelación
del parque de la Constitución o Nariño. La consulta hecha
por DIARIO DEL SUR hace hincapié en la urgente transformación
de ese sitio céntrico considerado como uno de los lunares de Pasto.
1990.- Serpa Uribe, nuevo Mingobierno
El ex procurador general de la Nación, Horacio Serpa Uribe, se
posesionó ayer como nuevo ministro de Gobierno, en reemplazo de
Carlos Lemos Simmonds, quien renunció una hora antes denunciando
que la política contra el narcotráfico ha venido cambiando
en forma imperceptible. La dimisión de Lemos Simmonds puso fin
a un enfrentamiento con sectores de oposición que habían
solicitado su retiro o su destitución.
1995.- Nariño, terreno fértil
Los resultados de la venta de telefonía celular en el departamento
de Nariño han superado todas las expectativas posibles, al alcanzarse
en muy poco tiempo las ventas planeadas para los años siguientes,
dijo a DIARIO DEL SUR Mauricio Gavilanes, gerente regional de Moviline.
Además informó que el volumen de ventas en 1994 alcanzó
el 170% de las expectativas y al mes de marzo de 1995 se ha alcanzado
la meta programada para este año.
2001.- En Pasto sesiona Comisión Primera del Senado
Hoy, a las tres de la tarde, se instalará la sesión de
la Comisión Primera del Senado de la República que bajo
la presidencia del senador Darío Martínez Betancur adelantará
un debate sobre la problemática del departamento de Nariño
y realizará una audiencia pública relacionada con el acto
legislativo No. 012.
2005.- En submarino llevaban 10 toneladas de cocaína
Un submarino que a través de la costa nariñense iba a sacar
un millonario cargamento de cocaína hacia el mercado negro internacional
de las drogas, fue descubierto la noche del 24 de marzo pasado por fuerzas
combinadas del DAS seccional Nariño y Putumayo y tropas del Batallón
de Infantería de Marina No. 70 del puerto marítimo de Tumaco,
informó Nancy Judith Albarracín Rodríguez, directora
seccional del DAS.
EL
DESPERTADOR DEL SUR
Jorge Arturo Bravo
75 años de olvido
Hoy, la historia de Nariño, mejor, quienes en las aulas escolares
defendemos y divulgamos nuestra historia, recordamos y conmemoramos ese
hecho histórico que, ocurrido hace 75 años, ha permanecido
casi en el más completo olvido, como olvidados, por los diferentes
gobierno de turno, permanecieron, hasta que se murieron, sus principales
actores, sus principales protagonistas, sus héroes.
Me refiero al combate de Güepí, ocurrido el 26 de marzo de
1933, en el marco del llamado Conflicto Colombo-Peruano, y donde los soldados
nariñenses, con su heroísmo, arrojo y valentía, escribieron
las páginas más brillantes de su historia, llenándola
de honor y de gloria.
Nuestros soldados nariñenses, como Juan Bautista Solarte, Segundo
Cílima, Manuel Merchancano, Jorge Muñoz Ontaneda, Rafael
Palacios, Gustavo Bolaños, Alcibíades Burbano, Segundo Eladio
Muñoz, Rafael Santacruz, Néstor Mora, el colono José
María Hernández, Ernesto Rosero, Sofonías Ramos,
José Celestino Cinzá, Clara Narváez "El Cabo
Pedro" y más de doscientos nariñenses que, llegados
de los diferentes municipios de Nariño, se alistaron en las filas
patriotas para defender la soberanía nacional.
Con su heroísmo, como buenos nariñenses, al fin y al cabo
de la misma estirpe de Agustín Agualongo y Estanislao Merchancano,
supieron infringir a los invasores peruanos las más cruentas derrotas
en combates como: Tarapacá, Chavaco, Buenos Aires, Nazareno, La
Zoila, La Rebeca, y en el combate decisivo de Güepí, llevado
a cabo el 26 de marzo de 1933 y que selló el triunfo definitivo
de los ejércitos colombianos.
Triunfaron los colombianos, triunfaron los nariñense. Algunos ofrendaron
su vida, pero se llenaron de gloria los altos mandos militares, para ellos
amplias páginas en los diarios y en las revistas colombianas; para
los héroes nariñenses, para quienes "pusieron el pecho
a las balas enemigas" el olvido total, vivieron en el olvido, se
hicieron ancianos y se murieron en el olvido.
Qué lástima que esto haya ocurrido con los "héroes
olvidaos del Güepí", como los he llamado; qué
ironía que ni siquiera los gobiernos regionales de turno jamás
les hayan rendido los homenajes que realmente y en vida se merecieron.
Y lo más grave es que ni los textos de historia le han dado el
despliegue necesario a tan importante acontecimiento histórico
que hoy cumple 75 años de una "historia en el olvido".