EQUINOCCIO
UNA PAZ SIN FRONTERAS
EMILIO CORAL OJEDA
El concierto realizado el pasado domingo 16 de marzo en el puente internacional
Simón Bolívar que une a las naciones hermanas de Venezuela
y Colombia, ha sido una acción histórica de la sociedad
civil, un reto para que la imaginación ejerza el poder y la muestra
evidente que la necesidad de la paz por parte de los pueblos no tiene
fronteras.
Quedó claro cómo la deslumbrante luz del ardiente sol que
abrazó la piel mestiza de los calculados 70 mil ciudadanos de la
patria latinoamericana que se gozaron el concierto, como definitivamente
por un lado van los intereses y petulancias de los poderes tanto políticos
como militares, y por otro las necesidades e intereses de los ciudadanos,
habiendo entre ambas búsquedas un abismo directamente proporcional
a la prepotencia e intolerancia con que se asume y realiza el ejercicio
del poder político, administrativo y militar.
Carlos Vives, Juan Fernando Velasco, Juanes, Alejandro Sanz, Juan Luis
Guerra, Miguel Bosé y Ricardo Montaner, hermanaron los procederes
colombianos, ecuatorianos, venezolanos, dominicanos y españoles
para que los pueblos latinoamericanos que habitan en las repúblicas
de Ecuador, Colombia y Venezuela se unieran en torno a la emoción,
sensibilidad y memoria para cantar, deleitarse, disfrutar de sus músicas
y compartir la sensacional experiencia de humanizar la vida y abrazarse
como pueblos hijos de la misma tierra y el mismo sol. Así, ha sido
esta la oportunidad para reconocer que las guerras las hacen los gobiernos
y sus correspondientes fuerzas militares que entonces proceden a reclutar,
armar y enviar a sus pueblos para que maten y/o mueran en nombre de la
patria, el honor nacional, la dignidad de la patria, la soberanía
nacional y la defensa del territorio patrio.
Este encuentro musical con las baladas, vallenatos, paisajes llaneros
y música caribeña, saca de la memoria de la humanidad el
asunto relacionado con la justa causa de la guerra. Es así como
la defensa de la fe católica sirvió de justificación
para explicar el violento proceder de España contra los pueblos
indígenas de Latinoamérica, y la implementación del
nacional socialismo fue el pretexto para que el nazismo exterminara a
11 millones de judíos en los campos de concentración durante
la segunda guerra mundial. De tal manera que una posible guerra entre
Colombia y Ecuador podría tener por una parte como justa causa
la defensa de una nación contra el terrorismo, mientras por otra
estaría la ocupación de una parte del territorio nacional
por los ejércitos de otro país.
La melodías, ritmos, voces, canciones y músicas tienen un
sabor y saber mucho más sabroso que los sonidos de los sables,
bombardeos, explosiones y sufrimiento humano, por lo que entonces la guerra
pasa a ser ridícula, hueca y vacía, en cualquier caso la
peor solución a la pobreza y exclusión social. Es mejor
saborear la hermandad humana que el amargo sabor del dolor y sufrimiento
de la guerra.
emiliocoral@gmail.com